Leyendo el artículo del periodista David Justo, sobre el estudio que ha elaborado sobre los tópicos y palabras que se usan en muchas lugares de España, debo decir que me ha encantado, pero me gustaría matizarle algo que, bajo mi punto de vista, hay algún error. Sobre la palabra “apollardao” de Sevilla, también debiera incluir: “ojana”, o su diminutivo “ojaneta”. Y el “carajote” de Córdoba”, más bien es “sipote”, con “S”, que es el deje cordobés: “¡Soleá, saca el saco al só, paqueseseque!”. También en Cádiz suelen usar la palabra “carajo”.
Sobre el “apros” de Ceuta, el “pijo” murciano, y el “chatarra” de nuestra ciudad, -que en mis tiempos no se usaba-, no tengo que comentar nada. Pero sobre “merdellón”, que dice ser de Almería, debo rectificarle, ya que desde el 5.02.1810 en Málaga, cuando la invasión francesa, los soldados al mando del General Milhaud, llamaban despectivamente: “merde de gens” a los patriotas españoles, de los hermanos San Millán, Padre Berrocal y los del Coronel Abello. Y en Málaga, al parecer los paisanos, siempre tan cachondos, hicieron suyo el improperio castellanizándolo, “mierda de gente”, o “gente de mierda”, que para el caso, es lo mismo, por “merdellón”.
También existe otra versión, que viene del italiano: “merdellone”, o “criado sucio, que sirve con desaseo” Pero yo me inclino más bien por la versión francesa, porque: ¿qué relación tienen los italianos con los malagueños, en ese aspecto?
En fin, que cada cual hable como le salga de su alma, ya que nuestro castellano es tan diverso y rico en matices, que da gusto hablarlo. Como dice Arturo Reyes en: “De mis parrales”, sobre la composición de un humilde potaje para una familia pobre: “Pues mire usté: dos perras gordas de guifa (despojos del matadero), una perrilla de añejo, otra de garbanzos y una gorda de arroz”.
Y haciendo un poquito de Historia de la chachi piruli, debemos recordar que el nombre de éste insigne poeta malagueño, figuró en una de las calles principales del Centro. La que al principio se le denominó, Málaga, a continuación su nombre, y en la actualidad, Abdelkader Ben el Hach Tieb.
Pero Napoleón, ahí sigue el tío en la Falda de Camellos, haciéndonos un corte de manga. ¡¿Hasta cuándo?!, señora Mohatar.
El turismo llevaba más de dos semanas de baja administrativa y, presuntamente, modificó las placas…
Los infractores se enfrentan a una sanción de hasta 3.000 euros por depositar placas de…
Suiza avanza en la conversión de CO2 en combustibles, y la startup Aircela, fundada por…
El dispositivo, operativo hasta el 31 de agosto en cinco playas de la ciudad, ofrece…
Se trata de una alero que destaca por su trayectoria tanto en la liga de…
La diputada del PP afirma que la visita del secretario general popular evidencia el compromiso…