Controles visuales recomendados para escolares al inicio del curso.
El presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas (CGCOO), Andrés Gené Sampedro, ha recomendado realizar revisiones visuales a los escolares antes del inicio de las clases y a lo largo del curso con el objetivo de detectar de forma precoz posibles problemas de visión y «corregir posibles barreras visuales que pueden dificultar tareas concretas del aula».
Según ha explicado, los menores «no siempre son capaces de identificar que no ven bien porque, en muchos casos, no conocen otra forma de ver». Por este motivo, ha subrayado que «es fundamental que las familias estén atentas a determinadas señales y que las revisiones visuales formen parte de los cuidados de salud durante la infancia».
Una alteración visual no detectada puede hacer que actividades habituales como leer, escribir, utilizar dispositivos electrónicos o seguir las explicaciones en la pizarra supongan para el alumno un esfuerzo adicional. Gené Sampedro ha insistido, por ello, en la conveniencia de realizar revisiones que permitan identificar problemas como la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo, el estrabismo o la ambliopía.
El presidente del CGCOO ha llamado especialmente la atención sobre la miopía, uno de los trastornos refractivos más frecuentes y cuya prevalencia ha aumentado durante los últimos años. Suele aparecer durante la infancia y puede progresar mientras continúa el crecimiento del ojo.
En este contexto, ha señalado que las visitas al óptico-optometrista resultan especialmente aconsejables cuando existen antecedentes familiares de problemas visuales, aparecen síntomas o se observan señales de alerta.
Entre los comportamientos que pueden indicar la existencia de un problema visual, Gené Sampedro ha mencionado que el niño se acerque excesivamente a los libros, cuadernos, televisores o pantallas; que entorne los ojos o cierre o tape uno de ellos para mirar; que tenga dificultades para ver la pizarra o manifieste visión borrosa o doble.
También aconseja prestar atención si el menor se frota los ojos con frecuencia, presenta cansancio ocular, molestias o dolores de cabeza después de realizar durante un periodo prolongado tareas de cerca, pierde repetidamente el punto durante la lectura, evita determinadas actividades visuales o presenta desviación de uno de los ojos, aunque esta sea únicamente intermitente.
Además de las revisiones, el presidente del CGCOO ha destacado la importancia de mantener unos hábitos visuales saludables durante el curso escolar. «El uso prolongado de pantallas y de tareas de cerca, especialmente sin pausas, puede acompañarse de sequedad ocular, visión borrosa transitoria o dolor de cabeza», ha advertido.
Para reducir estas molestias, ha recomendado «realizar pausas periódicas, alternar la visión de cerca y de lejos, mantener una distancia cómoda y favorecer una iluminación adecuada».
Por último, Gené Sampedro ha recordado la existencia del Plan VEO, impulsado por el Ministerio de Sanidad con la colaboración del CGCOO, que contempla ayudas de hasta 100 euros anuales para la adquisición de gafas o lentes de contacto destinadas a menores de hasta 16 años que cumplan los requisitos establecidos.
«Una buena visión es una herramienta fundamental para que los niños puedan desenvolverse con normalidad en el colegio y en su vida cotidiana», ha concluido.
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