La variedad de fiestas y alternativas para celebrar el nuevo año no era reducida. Desde fiestas con entrada previa, hasta discotecas abiertas a quienes hubieran decidido disfrutar de la primera noche del año en la calle en el último momento. La diversión se concentró tanto en el tradicional Puerto Noray, como en algunos pubs de El Real, Tesorillo y en el mismo centro de la ciudad.
Por otro lado, también estuvieron las denominadas fiestas privadas, que sin los permisos correspondientes de venta de alcohol y medidas de seguridad, suelen celebrarse en garajes o locales privados o sociales.
Después de la fiesta: los tradicionales churros con chocolate, para lo que diversas cafeterías del centro tenían abiertas sus puertas desde primera hora. Algunos, rompieron las tradiciones y optaron por una hamburguesa en el nuevo McDonald's que tiene su McAuto abierto las 24 horas.
Aún así, algunos melillenses no pudieron aguantar hasta la noche y ya desde media tarde se podían ver algunas terrazas llenas desde el mediodía con el fin de disfrutar del último día del año.
La última cena
Los melillenses optaron principalmente por realizar la última cena del año en casa, pero algunos restaurantes mantuvieron sus puertas abiertas, y los pocos establecimientos abiertos "llenaron", tal y como contó el presidente de la Asociación de Hosteleros, Amaruch Hassan.
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