Por: Jorge Hernández Mollar, ex diputado, senador y eurodiputado por Melilla y subdelegado del Gobierno de Málaga
El artículo 98 de nuestra Constitución en su párrafo 2 dice lo siguiente: El Presidente dirige la acción del Gobierno y coordina las funciones de los demás miembros del mismo, sin perjuicio de la competencia y responsabilidad directa de éstos en su gestión.
Recientemente la Ministra del Gobierno Ione Belarra y líder de Podemos, hacía público un mensaje en forma de twitter en el que dirigía, con su acidez acostumbrada, un nuevo ataque contra la figura del Rey Juan Carlos precisamente cuando el presidente Sánchez despachaba con el Rey Felipe VI en el Palacio de Marivent en Mallorca.
Resulta curioso que al Rey se le exija por parte de muchos tratadistas y medios de comunicación, que en sus actuaciones y declaraciones guarde el más exquisito respeto al papel que le tiene encomendada la Constitución como Jefe del Estado y sin embargo al Presidente de Gobierno, que le corresponde dirigir la acción del Gobierno y coordinar las funciones de los demás miembros del mismo, se le exima de esa implicación y responsabilidad cuando alguno o alguna de sus ministras decide acosar la Corona con graves declaraciones dirigidas claramente a su desestabilización.
La pregunta inmediata es: ¿España tiene en esos momentos uno o dos gobiernos? ¿quién dirige la acción del gobierno los socialistas o los comunistas? ¿quién propone los ministros, Sánchez o Yolanda Díaz? ¿qué ministros garantizan la estabilidad de la monarquía y cuáles desean derrocarla?, en definitiva ¿quién gobierna España?
Lo grave no es ya el debate jurídico o político sobre las atribuciones y responsabilidades de los poderes del Estado, lo realmente grave y lo que nos preocupa a los sufridos españoles es la sensación de orfandad frente a los graves problemas que nos acucian individual y colectivamente.
Como ocurría en las familias tradicionales, los hijos nos sentíamos gobernados por nuestros padres que normalmente lo que deseaban era el bien para todos nosotros y corregían con autoridad a quienes de una manera u otra provocaban los problemas en el seno familiar, además de poner todo su leal saber y entender para nuestro desarrollo cultural, social y económico.
Por el contrario los ciudadanos contemplamos hoy con estupor, cómo los problemas se provocan y jalean desde quienes deberían gobernar la gran familia española: se nos enfrenta desde nuestra propia historia; se nos ataca en nuestras creencias, tradiciones y símbolos religiosos ; se nos miente impunemente; se nos facilita morir a la vez que se impide nacer o se nos somete a un tercer grado pandémico con una tortura mediática, social y económica permanente con órdenes y contraórdenes al más puro estilo totalitario.
Decía Giulio Andreotti que gobernar no consiste en solucionar problemas, sino en hacer callar a los que los provocan. La espera de ese gobierno que los haga callar se nos está haciendo ya demasiado larga…
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Los dos Gobiernos de Sánchez
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