Las viviendas de protección oficial en España: Acceso restringido y fraudes descontrolados

 

En el actual contexto de crisis habitacional existente en España, las Viviendas de Protección Oficial (VPO) representan una herramienta clave para facilitar el acceso a la vivienda a sectores de la población con recursos limitados. Sin embargo, este sistema, diseñado para promover la equidad social, se ve empañado por numerosos casos de fraude tanto en su concesión inicial como en las ventas posteriores. A pesar de las regulaciones estatales y autonómicas, los controles son insuficientes y permiten abusos que cuestionan la efectividad del modelo.

¿Qué son las VPO y cuál es su propósito?

Las VPO, también conocidas como viviendas protegidas, son inmuebles subvencionados por el Estado o las comunidades autónomas con precios regulados, inferiores al mercado libre. Su objetivo principal es garantizar el derecho a una vivienda digna para familias de bajos ingresos, priorizando colectivos vulnerables como jóvenes, mayores, personas con discapacidad o víctimas de violencia de género. Estas viviendas pueden destinarse a venta, alquiler o incluso alquiler con opción a compra, y su superficie máxima suele limitarse a 150 metros cuadrados para asegurar su accesibilidad. La regulación principal proviene de la Ley de Vivienda de 2023, aunque cada comunidad autónoma adapta las normas a su realidad territorial.

Condiciones para acceder a una VPO: Un filtro estricto, pero variable

Para optar a una VPO, los solicitantes deben cumplir una serie de requisitos generales establecidos por la legislación estatal, aunque las comunidades autónomas pueden añadir criterios específicos. El proceso comienza con la inscripción en el Registro de Demandantes de Vivienda Protegida del municipio o región correspondiente, un paso indispensable para garantizar la transparencia en las adjudicaciones.

Entre los requisitos comunes destacan:

Límite de ingresos familiares: Los ingresos de la unidad de convivencia no deben superar, en general, entre 4 y 6,5 veces el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM). Para 2026, esto equivale aproximadamente a un máximo de 30.000 a 50.000 euros anuales brutos, dependiendo del tipo de régimen (general, especial para discapacitados o víctimas de violencia). Por ejemplo, en el régimen general, el tope es de 5 veces el IPREM, que se ajusta anualmente. En algunas regiones como Castilla y León o Baleares, el límite se extiende hasta 6,5 veces el IPREM, y se calculan considerando la base imponible del IRPF.

No ser propietario de otra vivienda: Este es un criterio clave para evitar la especulación. No se permite tener otra propiedad, salvo excepciones justificadas como viviendas inhabitables, heredadas pero no utilizables, o inadecuadas por tamaño o accesibilidad. Las autonomías evalúan caso por caso.

Edad y situación personal: Deben ser mayores de edad o menores emancipados, y no estar incapacitados para contratar. Se prioriza a grupos con dificultades, como familias monoparentales, emigrantes retornados o personas con movilidad reducida.

Empadronamiento y residencia: Es necesario estar empadronado en la comunidad o municipio donde se ubica la vivienda, a menudo durante un período mínimo, para asegurar que beneficie a residentes locales.

Uso como vivienda habitual: La VPO debe destinarse a domicilio permanente, no como segunda residencia o inversión.

Nacionalidad: Ser español o residente legal en España.

La variabilidad regional complica el acceso. Por ejemplo, en Madrid o Andalucía, se enfatiza la inscripción en registros municipales, mientras que en Barcelona se exige necesidad probada de vivienda.

Fraudes en la concesión: Adjudicaciones irregulares y nepotismo

A pesar de los filtros, los fraudes en la concesión de VPO son habituales y, a menudo, involucran a figuras influyentes. En los últimos años, las comunidades autónomas han detectado cientos de casos, recaudando más de nueve millones de euros en sanciones entre 2019 y 2025 por abusos como subarriendos ilegales o usos indebidos.

Un escándalo reciente en Alicante ilustra el problema: la promoción de viviendas en Les Naus ha revelado adjudicaciones a cargos del Partido Popular, altos funcionarios con sueldos de hasta 70.000 euros, arquitectos, hijos de notarios y familias adineradas, superando con creces los límites de ingresos. La Fiscalía investiga posibles delitos como prevaricación, cohecho y tráfico de influencias, con audios que sugieren amaños en el reparto. Este caso, que afecta a más de 5.400 personas en lista de espera, destaca la falta de controles estrictos en la verificación de ingresos y la existencia de conexiones políticas.

Históricamente, el fraude incluye adjudicaciones a personas que no residen en la vivienda o que la utilizan para fines no permitidos, como se ha documentado desde los años 2000. La opacidad en los sorteos y la influencia local facilitan estos abusos, erosionando la confianza en el sistema.

Fraudes en las ventas posteriores: Sobreprecios y dinero negro

Una vez concedidas, las VPO están sujetas a restricciones en su venta durante un período (generalmente 10-30 años), con precios máximos tasados para evitar especulación. Sin embargo, los fraudes en reventas son endémicos. Un modus operandi común es vender al precio oficial y cobrar un «suplemento» en negro, a veces hasta 200.000 euros adicionales, como se ha comprobado en investigaciones periodísticas.

El Tribunal Supremo ha validado algunos sobreprecios, pero advierte de sanciones severas, incluyendo la descalificación de la vivienda y multas. Otros fraudes incluyen subalquileres a precios de mercado o ventas prohibidas antes del plazo legal. Desde 2006, se han implementado normativas antifraude, como prohibir que los vendedores elijan compradores libremente, pero la aplicación es irregular.

En regiones como Andalucía o Valencia, se reportan casos constantes de dinero en B para complementar el precio tasado, convirtiendo las VPO en un negocio lucrativo para unos pocos. La falta de inspecciones periódicas y la dificultad para detectar pagos ocultos agravan el problema.

Las VPO siguen siendo esenciales para combatir la desigualdad habitacional en España, pero los fraudes descontrolados revelan fallos sistémicos: insuficiente vigilancia, influencias políticas y lagunas normativas. Se reclaman reformas como la digitalización de registros, auditorías independientes y penas más duras. Mientras tanto, miles de familias esperan en listas interminables, cuestionando si este modelo realmente protege a quienes más lo necesitan.

La Legislación sobre Viviendas de Protección Oficial (VPO) en Melilla

Melilla, como Ciudad Autónoma, cuenta con competencias en materia de vivienda, pero su legislación en Viviendas de Protección Oficial (VPO) se alinea con los planes estatales, adaptados mediante convenios específicos. La gestión principal recae en la Consejería de Fomento, Arquitectura y Vivienda, y en la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Melilla (EMVISMESA), que administra programas de adjudicación, subvenciones y registros. A continuación, se detalla la normativa clave, los planes vigentes y las condiciones de acceso, basados en regulaciones nacionales y locales.

Marco Normativo Principal

La legislación se basa en leyes estatales como la Ley 12/2023, de 24 de mayo, por el derecho a la vivienda, y reales decretos que regulan los planes estatales de vivienda. Melilla participa en estos planes a través de convenios con el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana. Entre las normas específicas:

Reglamento del Registro Público de Demandantes de Viviendas Protegidas de la Ciudad Autónoma de Melilla (BOME, 18 de febrero de 2011): Esta es la norma local fundamental. Regula el registro de demandantes, el procedimiento de adjudicación de VPO promovidas por privados y cooperativas, y las transmisiones posteriores. Su objetivo es garantizar transparencia, igualdad y concurrencia en las adjudicaciones, evitando fraudes. No aplica directamente a las promociones públicas, pero sus datos pueden usarse en ellas.

Planes Estatales de Vivienda:

Plan Estatal para el Acceso a la Vivienda 2022-2025: Adoptado mediante Resolución de 12 de julio de 2022, incluye convenios con Melilla para subvenciones al alquiler (como el Bono Alquiler Joven), construcción de VPO y rehabilitación. Incluye programas de ayuda al alquiler privado y social.

Proyecto de Real Decreto para el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030: En fase de información pública, prioriza vivienda asequible, protección permanente de VPO y ayudas para jóvenes y vulnerables. Melilla se integrará vía convenio, con énfasis en el alquiler protegido y en el reto demográfico.

Planes anteriores (como 2018-2021, 2013-2016 y 2009-2012) incluyen decretos locales para precios máximos y desarrollo, como el Real Decreto 2066/2008, que establece condiciones generales aplicables en Melilla.

Otras Normas Locales:

Normativa de EMVISMESA para Adjudicación de Viviendas Protegidas (BOME, 22 de diciembre de 2009).

Reglamento de Adjudicación de Viviendas de Promoción Pública (BOME, 27 de junio de 2006).

Ordenanzas de Accesibilidad y Eliminación de Barreras (BOME, 25 de mayo de 2004, con modificaciones).

Programa «Aval Vivienda Melilla Joven»: Normas reguladoras para garantías en financiación de compra, dirigidas a jóvenes (BOME, septiembre de 2025).

Estas normas se complementan con decretos como el Real Decreto 1192/1986 para promoción pública en Ceuta y Melilla, aunque obsoleto en partes.

Condiciones para Acceder a una VPO en Melilla

El acceso requiere inscripción en el Registro Público de Demandantes, gestionado por EMVISMESA. Los requisitos generales, alineados con la normativa estatal y local, son:

Requisitos Personales:

Ser mayor de edad o menor emancipado, y no estar incapacitado para contratar.

Tener nacionalidad española o residencia legal en España.

Estar empadronado en Melilla (requisito de residencia habitual para priorizar locales).

Necesidad de Vivienda:

No ser titular de otra vivienda adecuada (en propiedad, usufructo o similar). Excepciones: viviendas ruinosas, expropiadas, inhabitables, inadecuadas por accesibilidad (ej. para mayores de 70 años o discapacitados), o heredadas con limitaciones (menos del 50% de titularidad o no en Melilla).

La VPO debe destinarse a residencia habitual y permanente; no como segunda vivienda o inversión.

Límites Económicos:

Ingresos familiares no superiores a los establecidos por el plan vigente (generalmente 4-6 veces el IPREM, ajustado anualmente; para 2026, aprox. 30.000-50.000 € brutos según régimen). Se calcula con base en IRPF.

No poseer bienes patrimoniales cuyo valor supere el precio máximo de la VPO solicitada (excluyendo bienes empresariales si representan el 90% de ingresos).

Otros:

Inscripción en el Registro: Solicitud con datos personales, ingresos, declaración de no propiedad y autorización para verificaciones. Vigencia de 3 años, renovable.

Prioridad a colectivos vulnerables: familias numerosas, monoparentales, discapacitados, víctimas de violencia de género, jóvenes (ej. en «Bono Alquiler Joven» o «Aval Vivienda Melilla Joven», con edades específicas como 22-32 años en algunos programas), personas sin hogar o en riesgo de exclusión.

No haber sido adjudicatario de VPO previamente sin justificación, ni renunciado injustificadamente (puede implicar exclusión temporal).

Para programas específicos, como alquiler social o VPO para jóvenes, se añaden criterios como edad o situación de vulnerabilidad.

Procedimientos y Gestión

Inscripción y Adjudicación: Solicitud en EMVISMESA o registros oficiales. Verificación en 3 meses. Adjudicación por sorteo, antigüedad o combinación para promociones privadas. Para cooperativas, control estricto en captación de socios.

Transmisiones Posteriores: Controladas durante el período de protección (10-30 años), con precios máximos y publicidad para demandantes inscritos.

Subvenciones y Ayudas: Convocatorias anuales en BOME para alquiler privado, bonos jóvenes y construcción (ej. 214 VPO de alquiler social planeadas en 2023).

Actualizaciones: El Gobierno local impulsa más de 500 VPO esta legislatura, con énfasis en alquiler.

Esta legislación busca combatir la escasez habitacional en Melilla, pero se enfrenta a desafíos importantes, como listas de espera y los insuficientes controles antifraude.

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Las viviendas de protección oficial en España: Acceso restringido y fraudes descontrolados

Redacción

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