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Economía Opinión

Las verdaderas causas detrás de la inflación actual

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Gráfico IPC
Gráfico IPC

Comentaba la semana pasada que la inflación que estamos sufriendo venía ocasionada por la política monetaria implementada por el BCE. Quiero aprovechar para retractarme y explicar el verdadero motivo detrás de esta.

Si bien voy a intentar que el artículo sea lo más didáctico posible, el tema no deja de ser complejo y hará falta un mínimo conocimiento en finanzas y economía para comprenderlo.

Después de que Nixon decidiese desligar el dólar del oro, el dinero pasó de ser un activo financiero respaldado por un activo real (el oro), a un activo financiero no convertible. Esta distinción es muy importante porque el valor de un activo financiero y el de un activo real se calcula de distinta manera. A su vez, los cambios en la oferta y la demanda afectan su precio de manera distinta.

Para no entrar en mucho detalle y centrarnos solo en por qué un aumento de la oferta monetaria (“imprimir como algunos dicen, aunque en realidad lo que se hace es monetizar deuda) no tiene por qué traducirse en inflación cuando el dinero es un activo financiero: al igual que cuando una empresa lleva a cabo una ampliación de capital el precio por acción puede incluso aumentar si se espera que esa financiación que la empresa va a recibir se traduzca en mayores beneficios futuros, si hay un aumento en la oferta de moneda pero su liquidez como medio de intercambio presente y futuro no se pone en entredicho, esta no tiene por qué perder su valor (inflación).

“La inflación que estamos experimentando en la actualidad tiene mucho que ver con los cuellos de botella”

Así las cosas, la inflación que estamos experimentando en la actualidad tiene mucho que ver con los cuellos de botella en el proceso productivo y con una nefasta política energética.

Daniel Rees y Phurichai Rungcharoenkitkul en su paper “Bottlenecks: Causes and macroeconomic implications” hacen un buen trabajo explicando las causas de esta inflación que estamos experimentando. Los autores afirman que a medida que la recuperación ganó impulso, la demanda por materias primas, productos intermedios y servicios logísticos ha superado su oferta disponible. Esto ha puesto la cadena de suministro “bajo estrés”, causando cuellos de botella.

Los productores que rompieron relaciones con los proveedores al inicio de la pandemia encontraron dificultades para reestablecerlas cuando la demanda comenzó a aumentar de nuevo. Los encierros forzosos interrumpieron envíos, mientras espontáneos brotes del virus distorsionaron aún más la cadena de suministros. A su vez, “eventos naturales inesperados y una falta de inversión en los años previos a la pandemia dejaron a algunas industrias operando con poca capacidad ociosa.” Esta falta de inversión se notó sobre todo en las industrias del petróleo y de las materias primas debido al rechazo al uso de combustibles fósiles. 

“Varios factores han contribuido”

Como bien explica el paper, varios factores han contribuido a la hora de acrecentar las consecuencias económicas de estos cuellos de botella. Uno es el cambio en la composición de la demanda hacia bienes manufacturados durante la pandemia y la recuperación. Estos dependen en gran medida de bienes intermedios en otras industrias. Los bienes manufacturados también tienden a ser intensivos en capital, lo que hace que en el corto plazo la elasticidad de la oferta sea baja (conlleva tiempo aumentar la capacidad productiva). El segundo factor es de comportamiento. La anticipación de la escasez y el acaparamiento preventivo en las distintas etapas de la cadena de suministros ha agravado la escasez inicial (bullwhip effect). Finalmente, el tercero corresponde a una estructura en la cadena de suministros que ha priorizado la eficiencia sobre la resiliencia en las últimas décadas.

Yo añadiría que no se puede descartar por completo que las políticas monetarias tengan o puedan tener un efecto inflacionario es un escenario como el actual. Si la inflación se sigue manteniendo por más tiempo del esperado y los bancos centrales no suben los tipos de interés, corremos el riesgo de que los agentes económicos pierdan confianza en las divisas y se refugien en otros activos que preserven mejor su valor a corto, medio y largo plazo. Si eso ocurre, la inflación se convertirá en un problema serio. Los más perjudicados serán las clases medias y bajas.

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