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Covid19

La tercera dosis, un dilema también ético

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mapa de vacunación

Europa ya ha superado ampliamente el 70% de cobertura vacunal con al menos una dosis, y el tema de actualidad es ahora decidir sobre si una tercera dosis, cuando y a quién, a fin de reforzar o corregir los descensos de la inmunidad previsibles con el paso del tiempo, especialmente en determinados grupos de riesgo ( mayores, inmunodeprimidos, pluripatológicos crónicos,..).
El problema de salud público creado por el COVID-19, no tiene sólo base conceptual en su carácter pandémico -o sea, que no es sólo teórico o retórico-, sino que también y sobre todo, sus dimensiones lo convierten en una realidad presente de dimensiones descomunales, y lo peor es que existen elementos que pueden mantenerlo así en el futuro a corto y medio plazo.
En apoyo a lo anterior, sirva decir que aunque la dosis administradas ya en el mundo son más de 5500 millones, de los prácticamente 8000 millones de personas que lo pueblan, Asia y África -que suponen el 60% y el 17% de la misma-, sólo han vacunado con una dosis al 45% y al 5,5% respectivamente de su población, y ello tiene una base eminentemente económica ( la renta per cápita). A este apartheid sanitario, ni Europa es ajena, ya que de su población en riesgo de exclusión social -por bajos o nulos ingresos-, ¡sólo el 2%  ha sido vacunada!.
Tanto la O.M.S. como la Comisión Europea han pedido diferir la administración de la tercera dosis, a fin de no comprometer el avance de la vacunación a nivel mundial, y en especial en los continentes citados. Esta solicitud de base epidemiológica, busca apoyo en que aún no están objetivamente demostrados sus beneficios en la población general, ni la validez de dicha dosis ni las condiciones para hacerla ( cuando y a quién).  Y por ahora el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades  ha descartado que exista una urgencia para ello.
La Agencia Europea del Medicamento, órgano regulador al que se remiten todos los gobiernos de la Unión Europea, ha dado libertad de acción a los países, para que actúen en base a las recomendaciones que los respectivos comités nacionales de expertos decidan. Ese “vía libre” lo han utilizado países como Francia, Hungría, Alemania o Austria (en octubre), pero fuera de Europa, lo hicieron ya Israel, China, Rusia, Estaros Unidos y Canadá entre otros.
En España, la Comisión de Salud Pública -siguiendo las recomendaciones de la Ponencia de Vacunas y del Grupo de Trabajo Técnico de vacunación Covid-19-, aprobó la dosis adicional para personas en determinados estados de inmunosupresión  en similares condiciones que en algunos los países citados, y ya se ha comenzado su administración.
La indicación generalizada de esa tercera dosis por ahora se pospone, sobre todo  por la carencia de estudios que concluyan sobre ello de forma clara, pero también porque la situación epidemiológica la desaconseja por una cuestión meramente logística; tengan claro que cuando este factor desaparezca, se incluirán a los mayores de 65 años con patologías crónicas, profesionales en mayor riesgo, y así hasta llegar a los más jóvenes. Hay ya estudios en curso que apoyarán la decisión, no lo duden.
Una nueva carrera entre las tecnológicas está servida, y hay mucho en juego.

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