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Carta del Editor

La Ley de Propaganda Antidemocrática

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Cuanto más lo pienso, cuanto más paso del prejuicio al juicio, más me indigna eso que nos impone nuestro Gobierno socialcomunista y autoritario, esa “Ley de Propaganda Antidemocrática”, como bien titulaba su articulo José María Marco (La Razón, 22/7) y como aún mejor explicaba y razonaba. El titulo oficial de la esa ley es el muy desafortunado y muy falso de Ley de Memoria Democrática. Pero ni es memoria, sino propaganda comunista, ni es democrática, siendo -como son- democracia y comunismo conceptos antagónicos. Tampoco va a ser una Ley que dure mucho, porque cualquier nuevo Gobierno la derogará, si no lo hacen antes, mediante previas denuncias, los jueces. Eso es lo que ocurrirá, una vez que el actual Gobierno empiece a aplicar la dichosa, orweliana, ley. Mientras tanto se producirán daños, palpables o impalpables, injustos en todos o casi todos los casos.

Ahora nos hallamos en plenas Olimpiadas. Olimpiada, deporte, esfuerzo. ¡Uff! Deberían -según lo políticamente correcto- prohibirlas porque el esfuerzo no es algo progre y ganar, vencer a otros, no es igualitario, luego tampoco es progre y, según la nueva ley antes comentada, también debería prohibirse esta Olimpiada de Japón y se debería borrar la memoria histórica de todas las olimpiadas anteriores, empezando por la de Olimpia, en Grecia, del año 776 antes de Cristo. ¿Cristo?, otra cosa que habría que eliminar de la memoria, gracias a la nueva Ley de Propaganda Antidemocrática ¿no?

También deberíamos olvidar, borrar de nuestra memoria -o deberían encarcelarnos si no lo hacemos- que Ifni y el Sahara Español fueron un día no demasiado lejano provincias españolas. Así no se nos ocurriría establecer paralelismos entre lo que ocurrió entones y lo que está ocurriendo ahora: El Ejército, obedeciendo órdenes, trasladará a Melilla a los 54 españoles enterrados en las islas de Vélez de la Gomera y de Alhucemas. El traslado de tumbas ya ocurrió en 1975 cuando España se retiró de la provincia del Sahara español. Eso sí es memoria histórica.

Democracia versus Libertad

Leo: “Un negocio no tiene responsabilidad. Solo las personas tienen responsabilidades. La responsabilidad social de los negocios es incrementar los beneficios”. Lo escribió Friedman en el New York Times en 1970. Friedman criticaba la moda, entonces reciente, a favor de la responsabilidad social corporativa, que él consideraba “parte de una doctrina subversiva”. Pero ahora existe y se reactiva la “amenaza de la mala reputación”, como parte de “lo políticamente correcto” o lo que hoy, con estos Gobiernos, es lo que se considera que es bueno, aunque ayer lo correcto y lo bueno eran muy diferentes, y mañana, con toda seguridad, lo políticamente correcto , y “lo bueno” serán muy diferentes de lo que hoy son.

Pero lo que lo políticamente correcto no puede explicar, por difícilmente explicable para ellos, es el caso chino, democráticamente incorrecto pero económicamente eficaz – Deng Xiaoping consiguió anular a Mao y restablecer el honor de los negocios y la dignidad del lucro, como dice el ex comunista, el genio que es Antonio Escohotado- al menos a corto plazo. La China de hoy ha nacido de la fusión entre un nacionalismo de base étnica (políticamente incorrecto), una economía capitalista dirigida y protegida desde el Estado (una anomalía monumental) y un sistema político de partido único (democráticamente inadmisible). Pero los chinos son muchos, les han obligado a obedecer y son eficaces y muy trabajadores.

El caso chino pone de actualidad, por cierto, lo que Steve H. Hanke escribió en su libro “Sobre la democracia versus la libertad”, con dos conclusiones: 1/ Democracia y libertad no son palabras intercambiables. 2/ Solo el primer siglo de experiencia estadounidense -el país gran defensor mundial de la democracia- representa un parámetro de libertad. Después empezó a crecer la burocracia y la intromisión de los gobiernos en la vida de los ciudadanos. Y recordaba Hanke que la Constitución estadounidense “fue diseñada para promover la causa de la libertad, no de la democracia, esto es, para gobernar al Estado, no a la gente”, justo lo contrario de lo que ahora nos está ocurriendo.

Añade el gran, el inmenso Antonio Escohotado: “Los chinos tienen horror a la presunción de que el voto de todos valga lo mismo. Porque evidentemente no vale lo mismo”. Ya Heráclito y Lao Tse disertaban sobre eso. Y añade: “A los chinos no les gusta la democracia, pero su régimen político no es ni mucho menos dictatorial. Si lo comparamos con el de Sánchez e Iglesias en España, el gobierno chino actual es bastante más liberal”.

Posdata

Que Eduardo de Castro no va a dimitir, ni ahora ni nunca, era lo que ya se sabía. Que no es ya diputado de Ciudadanos es una evidencia, como lo es que la batalla política terminará en los juzgados de lo penal, donde se dirimirán las responsabilidades personales por las decisiones que personalmente se tomen. Esperar, excepto para Gloria Rojas, no es una decisión, es puro intento de escapismo, intentando mantenerse en el cargo.

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2 Comentarios

  1. ¿Ha sido democracia los 40 años de franquismo?

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  2. F. José 28/07/2021

    Nuevo gazpacho mental. Olimpiadas … Ifni … Hasta Cristo… ¡Al César lo que es del César y a Dios … !

    Responder

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