Los gendarmes de la aduana marroquí interceptaron ayer en el paso de Beni Enzar una furgoneta procedente de Melilla y con matrícula española en la que se transportaban más de 1.700 botellas de alcohol de contrabando, principalmente whisky. El conductor del vehículo, supuestamente un residente en nuestra ciudad, habría huido del lugar antes de poder ser detenido por los agentes, aunque se desconoce la versión oficial de las autoridades marroquíes. El contrabando de alcohol es un negocio de gran rentabilidad. El servicio de aduanas de la Gendarmería Real de Marruecos interceptó ayer una furgoneta con matrícula española que cargaba más de 1.700 botellas de alcohol, principalmente whisky, en dirección a Marruecos por el paso internacional de Beni Enzar.
Según fuentes del lado marroquí de la frontera, el contrabandista -un residente en Melilla- habría escapado del control, evitando así ser detenido por los gendarmes. Por el momento se desconoce la versión oficial de las autoridades marroquíes.
El contrabando de alcohol es un negocio muy lucrativo, toda vez que una botella de whisky de categoría premium, que en Melilla se puede comprar por cajas a un precio de en torno a 15 euros, se vende en Marruecos por precios que oscilan entre los 20-25 euros (en Nador y sus inmediaciones) y más de 100 euros (especialmente en las zonas de fiesta de Rabat y Casablanca).
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