La Fundación ONCE del Perro Guía: Compañeros Fieles que Iluminan el Camino.

 

 

En un mundo donde la movilidad independiente es fundamental, la Fundación ONCE del Perro Guía (FOPG) emerge como un pilar esencial para las personas con discapacidad visual en España. Creada en 1990 por la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), esta entidad ha transformado la vida de miles de individuos al proporcionar perros guía adiestrados, fomentando su autonomía, seguridad e integración social. Con instalaciones en Boadilla del Monte (Madrid), la FOPG no solo cría y entrena a estos animales, sino que también asegura un soporte integral, desde la clínica veterinaria hasta el albergue para perros jubilados. En sus 35 años de historia, ha entregado más de 3.700 perros, con cerca de 1.000 activos en la actualidad y una media de 140 entregas anuales, demostrando un impacto profundo en la comunidad ciega.

La misión principal de la FOPG es proveer perros guía a personas ciegas o con deficiencia visual grave, mejorando su movilidad diaria en entornos urbanos, transportes públicos y espacios cotidianos. Estos perros, lejos de ser meras mascotas, actúan como auxiliares de movilidad que evitan obstáculos, localizan bordillos y facilitan desplazamientos más fluidos y seguros, representando un «salto cualitativo» respecto al bastón blanco tradicional. Razas como el labrador retriever, el cruce con golden retriever, el caniche gigante (hipoalergénico) y el pastor alemán son las preferidas por su temperamento equilibrado y capacidad de adaptación.

El proceso de crianza y socialización: La base de un buen guía

Todo comienza con un riguroso programa de cría, donde se seleccionan reproductores mediante controles sanitarios y evaluaciones temperamentales para garantizar una genética óptima. Los cruces se realizan por monta natural o inseminación artificial en laboratorios equipados, y las camadas reciben estimulación temprana durante sus primeros dos meses, incluyendo tests de comportamiento estandarizados. Las madres y cachorros permanecen bajo supervisión veterinaria, y los reproductores viven con familias voluntarias que los llevan al centro para revisiones y partos.

La socialización es una fase crítica, que abarca desde los dos hasta los 14 meses de edad, y se basa en la colaboración con terceros: familias educadoras voluntarias. Estas familias, residentes en la Comunidad de Madrid o provincias limítrofes, acogen al cachorro durante 12 meses, exponiéndolo a diversos entornos sociales, situaciones cotidianas y obediencia básica. El objetivo es lograr una adaptación total, asegurando un comportamiento impecable en presencia de personas, animales y estímulos urbanos. La FOPG cubre todos los gastos, proporciona supervisión semanal y exige que el cachorro no pase más de dos horas solo al día, además de acceso a transportes y espacios públicos similares a los de los usuarios finales. Si el perro no supera controles finales, como radiografías para displasia, se ofrece en adopción como animal de compañía. Esta implicación comunitaria es voluntaria y desinteresada, destacando el espíritu solidario que impulsa la fundación.

Métodos de adiestramiento: De cachorro a compañero profesional

Una vez superada la socialización, alrededor de los 14 meses, el perro ingresa en las instalaciones de la FOPG para su adiestramiento técnico, que dura entre cuatro y ocho meses dependiendo del ritmo individual. Asignado a un entrenador o instructor, el proceso inicia con una valoración inicial, adaptación al arnés y tests básicos. La fase temprana refuerza la obediencia y enseña habilidades esenciales, como la posición de guía, reconocimiento de bordillos y escaleras, evitación de obstáculos y manejo del tráfico.

El entrenamiento avanzado se realiza en entornos reales: calles, transportes públicos y centros comerciales, utilizando técnicas positivas basadas en premios y refuerzos para motivar al animal. Los perros comparten perreras con compañeros durante esta etapa, fomentando su sociabilidad. Al final, se empareja con el usuario en un curso de formación teórica y práctica, donde se crea un vínculo y se asegura el funcionamiento como «unidad» (persona-perro). La FOPG ofrece supervisión continua, asesoramiento veterinario y legal, y reposición de material como arneses y correas.

Los costes: Una inversión en independencia

Formar un perro guía representa una inversión significativa: cada unidad cuesta más de 31.000 euros, cubriendo cría, socialización, adiestramiento, cuidados veterinarios y materiales. Otras estimaciones elevan esta cifra a unos 35.000 euros, reflejando el proceso integral de 18 a 20 meses. Sin embargo, para los usuarios afiliados a la ONCE, el servicio es completamente gratuito, incluyendo la entrega, formación inicial y soporte posterior.

Una vez entregado, los gastos diarios recaen en el usuario: alimentación adecuada, cepillado, controles veterinarios, vacunas y tratamientos por accidentes o enfermedades. También se requiere un seguro de responsabilidad civil para cubrir daños a terceros. La FOPG enfatiza que estos costes son parte de la responsabilidad, pero el beneficio en autonomía justifica la inversión personal.

Requisitos para acceder a un perro guía: No solo una solicitud

Para optar a un perro guía, no basta con la afiliación a la ONCE; se deben cumplir requisitos estrictos que garanticen el éxito de la unidad. El solicitante debe ser mayor de edad, tener una discapacidad visual que justifique el perro como auxiliar de movilidad (no como terapia o compañía), y demostrar autonomía básica con bastón blanco, ya que el perro no elige rutas ni sustituye la orientación independiente. Además, se evalúa la capacidad económica y aptitud para cuidar al animal, incluyendo su integración familiar.

El proceso inicia en el centro ONCE de adscripción, donde profesionales (técnico de rehabilitación, trabajador social, psicólogo y médico) elaboran informes para valorar la idoneidad. Si se aprueba, la FOPG asigna el perro adecuado, considerando factores como temperamento y necesidades del usuario. La demanda es alta y el adiestramiento largo, por lo que la entrega no es inmediata. Se recomienda leer el folleto informativo para entender que el perro requiere paciencia, rutinas y compromiso, y que cambios en circunstancias personales deben comunicarse.

En resumen, la FOPG no solo entrega perros, sino que construye puentes hacia una vida más independiente. Su labor, sustentada en voluntarios, profesionales y una inversión colectiva, recuerda que la verdadera visión va más allá de los ojos: reside en la confianza y el apoyo mutuo.

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La Fundación ONCE del Perro Guía: Compañeros Fieles que Iluminan el Camino.

Redacción

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