Inicio del juicio contra un sacerdote por presuntos abusos sexuales. La Fiscalía solicita 72 años de prisión.
La denunciante, que convivió con el cura cuando ejercía en Melilla, afirma que encontró carpetas con imágenes de las víctimas “inconscientes”, mientras la Fiscalía mantiene su petición de 72 años de prisión por abusos, grabaciones y lesiones
La Audiencia Provincial de Málaga ha iniciado este lunes el juicio contra un sacerdote acusado de presuntamente abusar sexualmente de cuatro mujeres con las que mantenía una relación de amistad, tras supuestamente sedarlas y grabarlas mientras permanecían inconscientes, unos hechos por los que la Fiscalía solicita una condena de 72 años de prisión.
La primera en declarar ante el tribunal ha sido la mujer que denunció al procesado, expareja del sacerdote cuando este ejercía en la iglesia del Barrio de la Victoria de Melilla antes de su traslado a Málaga en 2017. Entre lágrimas, la testigo aseguró que descubrió por casualidad en la vivienda del acusado archivos informáticos con fotografías y vídeos de presuntas agresiones sexuales a varias mujeres, almacenados en carpetas identificadas con el nombre de cada una de ellas.
“No podía creer lo que estaba viendo”, manifestó la denunciante, quien relató que las imágenes mostraban a las víctimas “inconscientes”, aparentemente bajo los efectos de sustancias sedantes, mientras el acusado realizaba actos de índole sexual. “Esas imágenes no me las puedo quitar de la cabeza, tengo pesadillas con eso”, afirmó durante su declaración.
La mujer explicó que mantuvo durante casi un año una relación sentimental con el sacerdote y que convivía con él en Melilla. Según indicó, reconoció al acusado en los vídeos porque conocía “cada lunar de su cuerpo” y por una marca visible en una fotografía íntima que él mismo le había enviado anteriormente.
La denunciante señaló además que realizó una copia de los archivos y que, al enfrentarse al sacerdote, este reaccionó autolesionándose, algo que, según dijo, ocurría con frecuencia durante las discusiones. También aseguró haber intentado comunicar los hechos al Obispado de Málaga, aunque se sintió “abandonada” y afirmó que “le cerraron las puertas”, motivo por el que finalmente acudió a la Policía.
Las declaraciones de las cuatro víctimas se celebraron a puerta cerrada para preservar su intimidad. El juicio continuará este miércoles y está previsto que el acusado declare al término de la vista oral.
Según el escrito de acusación provisional de la Fiscalía, el sacerdote aprovechaba la relación de “fuerte amistad” y confianza que mantenía con las víctimas, así como su condición de religioso, para facilitar que estas pernoctaran en las viviendas donde residía. El ministerio público sostiene que, sin conocimiento de las mujeres, les suministraba una sustancia “con toda probabilidad éxtasis líquido”, provocándoles un estado de profunda somnolencia.
La Fiscalía le acusa de cuatro delitos continuados de abuso sexual, cuatro delitos de descubrimiento y revelación de secretos y otros cuatro delitos de lesiones. Además de la pena de prisión, solicita órdenes de alejamiento y libertad vigilada durante diez años, así como una indemnización total de 1,2 millones de euros para las víctimas. El ministerio público considera responsable civil subsidiaria a la Diócesis de Málaga.
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