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La crisis y el chorrín…

Yo creía, como expuse en otro momento, que nos iban a quitar el placer del chorro de la aceitera típicamente española. Y esto me dolía, pues lo consideraba un ataque de las democracias del ojo que todo lo ve; pero no, no ha sido así, sino por causa de higiene, lo cual puede ser tan corporativo como ir al compás de lo que marcan los que todo lo quieren.
De hecho, en base al rendimiento del negocio sanitario se han marcado muchas estructuras, tal como quitar el precio de venta en los envases del medicamento; el llamado copago, el céntimo sanitario que no sabíamos donde iba en realidad; y cómo no, el intento para la consecución de la total privatización sanitaria, mentalizandonos paulatinamente a tal realidad destructiva, empezando por la Comunidad de Madrid, la menos nacionalista de las comunidades autónomas, precisamente por su cosmopolitismo gubernativo nacional y financiero. O sea que, chorrito a chorrito nos eliminan el chorro nacional de un Estado Social y de Derecho. Donde el derecho del pueblo queda en una simple papeleta… Sin un oficio ni beneficio que, haga sentirse al pueblo todo, seguro, feliz y contento. Y comandados por una jefatura de estado que, coarte toda acción partidista camino del lobby, trust o medio empresarial y político que juegue a chanchullos especulativos que, apoyándose precisamente en un derecho constitucional, donde las cabezas ejecutorias, que tampoco las nombra la Jefatura del Estado, hagan a éste más ejecutivo. Porque a pesar de estar todo atado y bien atado, parece ser que solo repercutió en el libertinaje de los "listos", y en una jefatura de estado que a cambio no puede recurrir, pero sí, si en un momento determinado decide la validez o no, de la ejecutoria del fontanero de turno, para ir los de mantenimiento, desatando poco a poco, el nudo. Pasando luego al final, lo que pasa. Como lo que ocurre ahora, en estos momentos.

Lo curioso es que, los fontaneros sirvieron para intentar cambiar el estilo de una república; después para dar la cara por un estilo social; luego, para "higiénizar" las tuberías; más tarde para una manera de auxilio social; después, para pasar al in-movimiento no deseado; y tras un biombo azul, montar un atrezzo; para luego, volver los del mantenimiento, a desmontando dicho decorado, para llegar nuevamente al afrancesamiento liberal y capitalista de, Los Miserables. Cambian los del mantenimiento, al rojo, al amarillo, al arco iris y todos se ponen morados; pero lo único atado que queda es la historia, sin los Padilla, Bravo y Maldonado.

Mientras tanto, queda nuestro chorro español convertido en un chorrillo de envase plastificado. Esperemos que al menos sea biodegradable… el nuevo envase.

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