El hermano mayor de la Cofradía de la Flagelación, Roberto Vargas, explicó a este Diario que anoche, después de la misa, sobre las ocho de la tarde, abrieron las puertas para que el pueblo de Melilla pudiera ver a la Virgen de Nuestra Señora de Gracia y Esperanza con su candelería encendida para admirarla y rezarle.
Ese momento, resaltó que empezó como un acto íntimo de la Cofradía y los melillenses fueron acercándose y “no queríamos que se quedaran fuera”. Por ello, comenzaron a abrir sus puertas y ya Vargas expresó que la gente espera al Sábado de Pasión para “admirarla con su candelería encendida que por el horario en el que sale en procesión no se le puede ver”.
La familia del “eterno capataz”, José Nicasio, encendió la primera vela de la Cofradía.
También, después de la misa, la Flagelación hizo entrega a José Álvarez Esquina, más conocido como “Pepito”, con el título de Mayordomo de Honor.
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