Categorías: Opinión

Jugando con fuego

Respondía la Ministra Robles este martes en el Senado a una pregunta del Grupo Parlamentario Popular que pretendía obtener información sobre la posición del Gobierno de España en relación con los cambios experimentados en la situación geopolítica de la región euroatlántica y con el Plan “Rearmar Europa” presentado por la Presidenta de la Comisión Europea, la semana anterior, en la reunión de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea en Bruselas.

La pregunta se justificaba por la falta de información proporcionada por el Gobierno a Las Cortes Generales en relación con ambos asuntos (cambios globales y plan) y a la emisión de opiniones o ejecución de actuaciones discordantes de diversos miembros del Gobierno, evidenciando una falta de sintonía, que se considera nociva para la adopción de decisiones coherentes con los compromisos internacionales en materia de Defensa, asumidos por España, con nuestros aliados en la Unión Europea y en la Alianza Atlántica.

Como consecuencia del cambio radical de la posición de los Estados Unidos de Norteamérica, manifestado por la Administración del Presidente Trump, en cuanto al conflicto que se extiende por más de tres años en Ucrania tras la invasión de dicho país por Rusia, la Presidenta de la Unión Europea ha promovido un Plan, que, en aras de la denominada Autonomía Estratégica de la Unión Europea, prevé acometer una inversión en capacidades de defensa por un importe de 800.000 millones de euros a asumir por el conjunto de los países de la Unión Europea, junto a la reducción de los plazos para alcanzar el nivel de 2% de PIB en inversiones de Defensa asumido por los países aliados de la Alianza en las Cumbres de Gales de 2014 y de Madrid de 2022.

En esta tesitura, el posicionamiento inicial del Presidente del Gobierno ha sido el de intentar obtener una mutualización de estas inversiones, proponiendo que fueran asumidas por la Unión Europea en su conjunto en lugar de por el sumatorio de todas las aportaciones de los países miembros, de manera individualizada, a fin de diluir, de alguna manera, la responsabilidad individual de dichos países, entre los que se cuenta España, que, actualmente, ocupa el último puesto en inversión en Defensa en relación a su Producto Interior Bruto.

Por su parte, la Ministra de Defensa inició un proceso de identificación de partidas presupuestarias de otros Ministerios, significativamente del Ministerio del Interior, en el que se incluye el “Instituto Armado de naturaleza militar” de la Guardia Civil, a fin de identificar aportaciones que pudieran considerarse contributivas al esfuerzo de defensa de la nación, incrementando, por esta vía, el reducido porcentaje del 1,28% del PIB en el que se encuentra actualmente la inversión en Defensa en España.

La Vicepresidenta 2ª y Ministra de Trabajo manifestó estar dispuesta a respaldar el incremento en inversiones en Defensa, siempre que no se hiciera con fines belicistas, pareciendo desconocer que no hay nada más belicista o promotor de eventuales conflictos que no invertir en defensa y disuasión para que esos conflictos no lleguen a producirse.

Más tarde, visiblemente disgustada ante los medios de comunicación, manifestó que esta revisión de la situación de defensa no iba de incrementar presupuestos sino de “coordinar efectivos y decidir de manera coordinada lo que necesitamos en Europa” en un momento de “recesión geopolítica”, eludiendo cómo pensaba ella que se podía obtener lo que “de manera coordinada decidiéramos que necesitábamos en Europa”.

En el mismo momento en que la Ministra contestaba en el Senado las preguntas del Partido Popular, la Vicepresidenta 2ª se reunía con el Presidente en La Moncloa y obtenía de éste el compromiso de no llevar al Congreso de los Diputados el debate sobre un eventual incremento del Presupuesto de Defensa y que lo que se hiciera, en ningún caso, repercutiría o tendría influencia sobre la denominada “agenda social” del Gobierno.

A partir de ese momento, el Ministro de Economía, Carlos Cuerpo, comenzó a plantear ante la Unión Europea la necesidad de acometer lo que denominó un “concepto amplio” de la Defensa, que incluyera, por expansión, todo lo relacionado con la seguridad y que, en ese capítulo, se podía contemplar como incorporado todo lo relacionado con la ciberseguridad, tan amenazada, en estos tiempos, en todos nuestros países. Cabría incluir, por tanto, en este campo muchas de las inversiones promovidas por el Ministerio para la Transformación Digital y la Función Pública del Ministro Óscar López.

En realidad, la Presidenta de la Comisión Europea, en la presentación de su programa “Rearmar Europa”, habló de la necesidad de disponer de una mayor capacidad de Defensa antiaérea, de Artillería de largo alcance y de diseños tecnológicos para el Mando y Control y la Inteligencia.

Por su parte, el Presidente trató de convencer a algunos de los primeros Ministros europeos, como los de Finlandia y Luxemburgo de las presuntas bondades de su propuesta de mutualizar la inversión, ofreciendo un aparente trato preferente a los países del este de Europa en el acceso a esas inversiones colectivas, pero obteniendo la respuesta de que la amenaza era común a todos los países europeos y que todos tenían que aprestarse a defenderse.

Resulta que el famoso 2% del PIB dedicado a inversiones en Defensa se ha venido presentando como un requisito para nuestra permanencia en la OTAN, pero, en realidad, representa la cantidad mínima para que podamos garantizar la Defensa de nuestro propio país. En una reciente reunión del Consejo Atlántico, en Bruselas, el representante estadounidense manifestó que la OTAN sólo continuaría siendo posible si los Estados Unidos no tenían que implicarse, además de su aportación a la defensa colectiva, en defender, también, las fronteras exteriores de algunos de los países miembros, no suficientemente capacitados para garantizar su propia defensa individual.

Haría bien el Presidente del Gobierno en no recurrir a subterfugios y acometer este problema con honestidad y rigor, atendiendo a las necesidades genuinas que le formulen nuestras Fuerzas Armadas, que las conocen muy bien, so pena de ponernos a todos en una situación real de estar “jugando con fuego”.

 

Fernando Gutíerrez Díaz de Otazu

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Jugando con fuego

Fernando Gutíerrez Díaz de Otazu

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