Un agente de policía supervisa el tráfico en la aduana comercial de Melilla.
“No sé si es que nos toma por tontos, nos toma por idiotas, o es que realmente no se entera”.
Con esta dureza ha cargado este miércoles el presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, contra las declaraciones que realizó el martes el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, respecto a las aduanas comerciales de Melilla y Ceuta con Marruecos, asegurando que están “abiertas y funcionan con normalidad” pese a que apenas se ha producido movimiento alguno desde la apertura parcial de ambas infraestructuras hace ya más de un año.
Imbroda ha reconocido en rueda de prensa su estupefacción por las afirmaciones de Albares, dejando claro que no se ha producido ningún exportación ni importación por la aduana comercial por la falta de seguridad jurídica y de garantías para los empresarios y, además, el tránsito de mercancías en régimen de viajeros está “totalmente prohibido” por parte de Rabat.
Por todo ello, le ha aconsejado que “mejor se calle” porque “ya está bien” de “tomarnos por tontos” con el tema de la aduana, calificando de “nefasta” la gestión que el Gobierno de Pedro Sánchez ha llevado a cabo en esta asunto tras el “crack económico” que supuso para la localidad norteafricana el cierre unilateral por parte de Rabat de la aduana comercial el 1 de agosto de 2018. Un “palo enorme” para la economía local a partir de la cual el Ejecutivo regional ha tenido que reinventarla mirando al norte después de que dicha economía se haya basado históricamente en el comercio fronterizo desde el siglo XIX.
La primera autoridad melillense ha comparado la situación de la aduana comercial con el episodio bíblico de la mujer de Lot, que se convirtió en estatua de sal tras desobedecer la orden divina de no mirar hacia atrás mientras Dios destruía Sodoma y Gomorra.
“No puedes estar mirando siempre para atrás para que eso se recupere porque puedes morir en el desencanto y puede ser peor todavía. Te va a dejar hasta sin moral de trabajo”, ha asegurado.
Por ello, ha defendido su idea de reorientar la economía melillense a través de tres ejes principales: la universidad, el turismo y las nuevas tecnologías para “no convertirnos en estatuas de sal”, reconociendo que no tenía “ninguna confianza” en que el Ejecutivo central solventara el tema de la aduana comercial.
“Y fíjese que todavía sigue igual”, ha dicho, asegurando que es “muy sencillo” arreglar el régimen de viajeros par que funcione en ambas direcciones.
La Confederación de Empresarios de Melilla (CEME-CEOE) también respondió esta semana a las declaraciones del ministro de Exteriores, que consideró “un insulto y una falta de respeto” las palabras de Albares sobre la aduana, que “clama al cielo”.
“Es un insulto y una falta de respeto continua a los ciudadanos de Ceuta y Melilla, sobre todo a sus empresarios, que diga que la aduana comercial está abierta y que funciona con toda normalidad cuando no pasa un camión en ninguna dirección: ni para Marruecos ni para España”, criticó con dureza su presidente, Enrique Alcoba, en declaraciones al MELILLA HOY.
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