Ni en pos de la "nueva normalidad" consiguen los políticos moderar esa su turbia inclinación a hablar sin decir nada. Diríase, incluso, que cuanto más hablan, menos dicen, pero esa habilidad corporativa que antes de la pesadilla ya casi nos daba igual, pues estábamos resignados a ella, nos sume hoy en el marasmo: todavía hay […]