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Guelaya afirma que el proyecto de ampliación del puerto de Melilla “es un fraude”

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Superficie del puerto vacía
Superficie del puerto vacía

La asociación Guelaya-Ecologistas en Acción Melilla afirma que el proyecto de ampliación del Puerto “es un fraude”. En este sentido, informa que cuando la subdirección General de Evaluación Ambiental le ha pedido a la Autoridad Portuaria que explique, de forma pormenorizada, a qué se dedicaría el espacio para ampliar en el puerto, ha salido todo a la luz, “ya que ni un sólo espacios de los que se piden, en la ampliación, están justificados”, pero además “ni uno sólo aportará mejoras a la economía melillense”.

De igual modo, sostiene que la Autoridad Portuaria “ha jugado a manejar los datos de crecimiento económico de años anteriores a 2015 y los ha extrapolado hasta 2030”. Además, consideran que en el 2030, el manejo de mercancías habrá aumentado en Melilla un 84%, “cuando lo cierto es que el tráfico de mercancías del puerto se ha hundido”. 

“Han ocultado que la frontera venía arrastrando graves problemas desde 2016, lo que estaba provocando el desplome de las mercancías, y también que en 2020, el gobierno marroquí puso fin al contrabando”, denuncia Guelaya.

Falsos datos

Guelaya señala que con unos “falsos datos” de crecimiento económico y de mercancías, el espacio que solicitan para la ampliación “se dedicaría a actividades absurdas”, tales como una terminal de carga con capacidad para un total de 169.000 contenedores TEU/año, “cuando en el año 2019 sólo se movieron 10.408” y 4 hectáreas para almacenes del “consolidado negocio melillense -según ellos-, de venta al por mayor, es decir para almacenar los productos del contrabando, que se cerró en 2020”; una explanada y un aparcamiento para la Operación Paso del Estrecho, “cuando no se sabe si se reanudará algún día”. 

“También argumentan que el aparcamiento es para que no se formen colas en la frontera, cuando ello se debe a la aduana marroquí. No les importa pagar con dinero público un espacio ganado al mar para solucionar un problema de los emigrantes marroquíes con su aduana”, asegura la acción ecologista.

De igual modo, “han señalado que 5 hectáreas son para la reubicación de Endesa y la incineradora”, cuando Endesa “ya ha aprobado que va a  reconvertir sus motores a gas, por lo que va disminuir al mínimo la contaminación que produce y a la incineradora le va a ocurrir otro tanto de lo mismo con las nuevas leyes de residuos”. Además, en estos dos casos, “presuntamente interesantes para el medio ambiente, nunca comentan quién pagaría los millones de euros que costarían esos traslados”.

Patella ferruginea

Guelaya también denuncia que más de 20.000 ejemplares de la patella ferruginea, especie catalogada como en peligro de extinción, “podrían desaparecer con el Proyecto de Ampliación”, aunque según la Autoridad Portuaria, por supuesto que sobrevivirían, a pesar de los drásticos cambios hidrodinámicos. “Según ellos, como en el puerto Noray, que no tiene olas, hay alguna patella, y esto significa que las 20.000 que hay en la escollera Norte se adaptarían a una nueva vida sin oleaje”. 

“No son capaces de entender que las patellas del puerto Noray se deben al inmenso flujo larvario que proviene de la escollera y que, cuando esta población desaparezca, todo se derrumbará”, lamenta la asociación ecologista, que añade que estas son las terceras alegaciones que presenta, “oponiéndose al Proyecto de ampliación del puerto”, pero es la primera que desde el Ministerio ha obligado a la Autoridad Portuaria a explicar detalladamente en qué se invertiría el terreno ganado al mar, y todo ha salido a la luz. “Antes, sabíamos que había gato encerrado, aunque no teníamos todas las pruebas, pero ahora sí”. 

“Es un despilfarro económico y sólo se beneficiarían las constructoras de fuera”

Por todo ello, Guelaya cree que se “está cometiendo un fraude” cuando se envía un proyecto de ampliación de puerto basado en datos que no se corresponden con los reales”, cuando en el mismo “se ocultan los cambios socioeconómicos que se han producido en Melilla en los últimos años y pretende venderse a la ciudadanía como una inversión de futuro para Melilla, cuando en realidad es un despilfarro económico del que sólo se beneficiarían, como siempre, las empresas constructoras, que, obviamente, serían de fuera de Melilla”. 

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