Una representación del frentismo zapaterista y los desafíos actuales en España.
Carta del Editor.
MH, 3/6/2026
Enrique Bohórquez López-Dóriga
Cada vez me sorprende más, positivamente, Salvador Sostres, un analista original y profundo. Me lo confirma lo último que he leído de él, ‘Lo que Zapatero nos robó mucho antes’, resaltando que, antes de lo de ahora de moda, Zapatero nos devolvió a la España frentista…Ningún otro presidente, en el ejercicio de sus funciones, ha sembrado tanta discordia entre los españoles y de una manera tan malintencionada”.
Yo me sumo a esa opinión, como otros muchos españoles y extranjeros. Por mucho que Pedro Sánchez siga mintiendo y los muchos que odian -los integrantes de la sociedad del odio y la envidia- a los que son mejores que ellos sigan votándole, en una España integrada en la Unión Europea, un desastre moral, político y económico como el protagonizado por Sánchez y su sanchismo (antes socialismo) no se va a poder mantener.
Los Comuneros
Siempre he sentido una profunda ansia de libertad y ningún temor a luchar contra la injusticia. Quizás por eso, los Comuneros (1520-1522) y su rebelión siempre me han atraído. Me estremece la carta que Juan de Padilla -general de los ejércitos comuneros- pocas horas antes de ser decapitado, le envió a su esposa, Doña María Pacheco, la leona de Toledo, que continuó su lucha. “Vos, señora, llorad vuestra desdicha y no mi muerte. Mi ánima, pues ya otra cosa no tengo, dejo en vuestras manos. Vos, señora, haced con ella como con la cosa que más os quiso… y así quedo, esperando el cuchillo de vuestro dolor y de mi descanso”.
Villanos laboralistas
El absentismo, en España y muy especialmente en Melilla, es un problema monumental y, además, creciente. Las bajas de más de un año de duración en España se desbocan un 16% y el coste roza los 34.000 millones de euros.
En Melilla no hay datos fiables en ese campo, pero el panorama laboral local es desolador y repelente. Agravado por la existencia de algún que otro “experto” en asuntos laborales -entre gánster malo y villano sin gracia- habitual de las grabaciones ocultas y cosas así, un tipo de individuo muy negativo para la sociedad local.
El Real Madrid
Elecciones a la presidencia del Real Madrid, el próximo domingo, 7 de junio. No creo que haya alguien que crea que el alicantino, empresario, joven y millonario aspirante, Enrique Riquelme, venza al actual presidente, Florentino Pérez, madrileño, 79 años, mil millonario, 66 títulos en sus dos etapas como presidente del Club de fútbol más importante del mundo; fracaso deportivo durante las dos últimas temporadas (razón por la que convocó súbitamente elecciones, en condiciones burocráticas tales que, creyó el admirado presidente madridista, nadie podría presentarse a tiempo y con un aval enorme, en bandolera).
Si quisiera ganar la apuesta, yo apostaría por una victoria de Florentino Pérez, porque combina resultados deportivos, poder institucional y una impronta personal enorme dentro de un Club inmenso. Sin embargo, el dato más interesante quizá será saber por cuánto gana.
Si Riquelme consigue un porcentaje significativo de voto (alrededor de un 20%, por ejemplo) podría demostrar que existe una corriente crítica relevante dentro del madridismo y abrir una nueva etapa política en el club, algo que no se veía desde hace casi veinte años. De hecho, varios analistas deportivos españoles -y el diario Marca de una manera muy destacada- están señalando que la elección podría ser más competida de lo que parecía hace unas semanas, especialmente por el debate generado sobre la propiedad futura del Real Madrid. Sin embargo, la decisión de Riquelme parece más una apuesta-muy cara-de futuro, que una esperanza real de vencer a Florentino Pérez.
Las Ferias del Libro
En Melilla, del 3 al 7 junio, en el Parque Hernández, muy modesta celebración. En Madrid, donde he estado estos últimos días, en el inmenso Parque del Retiro, desde el 29 de mayo hasta mediados de junio, 188 expositores /casetas, y una inmensa cantidad de personas visitando la exposición y comprando libros. El libro no muere, todo lo contrario.
La Feria del Libro de Madrid es algo más que un acontecimiento editorial. Es un recordatorio anual de que las sociedades necesitan historias, conocimiento y pensamiento crítico. Mientras haya personas dispuestas a hacer cola para descubrir una nueva voz o reencontrarse con un clásico, el libro seguirá vivo. No porque resista al cambio, sino porque sigue ofreciendo algo que ninguna tecnología ha conseguido reemplazar: el encuentro íntimo entre una mente que escribe y otra que lee.
La Feria del Libro de Melilla nunca podrá se tan grandiosa como la de Madrid, pero sí podría ser mucho mayor de lo que hoy es. Espero que mi amiga Fadela Mohatar lo consiga. Y sé que ella disfrutaría mucho con ese logro.
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Frentismo zapaterista
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