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Entre arrogancia y vanidad. (Síndrome de Dunning-Kruger)

Resulta, cuando menos, sorprendente como el ser humano -algunos- tienden a hacer juicios apresurados sobre los demás, opiniones sin fundamento en su mayoría, llevados tan sólo por la imaginación o por la convicción de que están en lo cierto, sin ni siquiera tomarse la molestia, para qué, de averiguar qué o quién está detrás de esas estimaciones gratuitas e infundadas. Y lo curioso es que el juicio suele ser dañino, escrutando lo peor del prójimo y reflejándolo, como es lógico, favorablemente sobre sí mismo.

Está más que demostrado la tendencia a no advertir nuestros propios defectos y sin embargo "distinguir" claramente los de los demás, sin darnos cuenta que cuando valoramos, -menospreciamos- en este caso, nos calificamos a nosotros mismos, y el juicio de valor acaba convertido en prejuicio personal. Hipocresía. Así somos el ser humano.

Esto es un fenómeno contrastado y con rigor científico, desde hace ya tiempo, por expertos en Antropología y Psicología de la Universidad americana de Cornell, los cuales llevaron a cabo un estudio del por qué hay personas que tienden a valorarse a sí mismas por encima de los demás. Es el Síndrome de Dunning-kruger, que viene a decir que quien posee menos habilidades y conocimientos le cuesta reconocerlo, es como sí debilitaran su confianza, y lo que es peor, suelen creer que su juicio es el único válido. Están convencidos de ser los mejores y de poseer la verdad absoluta, sobreestimando sus propias competencias y talento. Es algo así entre la vanidad y la arrogancia, tan de actualidad.

Y es que estamos rodeados de "expertos' en todo, auténticos eruditos de la vida, charlatanes en su mayoría incapaces de reconocerlo y poseedores de esa tendencia sistemática a valorarse por encima de la media. Son los pseudorredentores del siglo XXI, que andan proclamando firmemente sus vaticinios allá por donde pasan y que no sólo toman decisiones desafortunadas para el bien de la sociedad, si no que a la vez, su vanidad les impide darse cuenta de ello.

Lo singular es que la mayoría intentará recordar el número de personas que conocen con estas características, sin mirar hacia dentro, como es lógico.

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Entre arrogancia y vanidad. (Síndrome de Dunning-Kruger)

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