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Carta del Editor

Empresarios melillenses tristes, Isabel Díaz Ayuso espectacular

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Ilustración

“La Ciudad Autónoma de Melilla, en colaboración con la CEME y la CEOE”, me invitó a una “conferencia informativa y de asesoramiento sobre las ayudas comunitarias para las Pymes de Melilla”, el pasado miércoles.
Al fondo de la tribuna de presentadores, un cartel del “Plan Estratégico Melilla 2029” (mal augurio, para empezar). En el extremo derecho de la mesa, un presunto sabio oficial que defiende sus intereses y, a la izquierda, un gafe monumental. En el centro, Eduardo de Castro, presidente de la CAM, que habló el primero, seguido de Enrique Alcoba, presidente de la CEME, segundo en el hablar. Ambos: buenos deseos y puertas abiertas para todos, además de la obligada bienvenida a los Fondos Europeos.
José Luis Martínez Lázaro, coordinación incomprensible de la conferencia, intentó, con escaso éxito, dar paso a la conferencia telemática, desde la CEOE de Madrid, de Luis Socías, cuya presencia en Melilla quedó en nada. Habló Socías -se le oía muy mal- del sector público, de convocatorias y, sobre todo, de digitalización. Ayudas que no han llegado todavía a las Autonomías. Búsqueda de la agilidad. Diez millones de euros para Melilla, para las Pymes y su digitalización, dinero a fondo perdido, portal para acceder. Conferencias sectoriales para las Pymes. Trámite cumplido.
Después vino el martirio de Julio Liarte. ¡Qué aburrido es el gafe! me envían un correo con esa exclamación, al poco de empezar lo que fue una charla aburrida, monótona, sin gracia alguna, propia, en efecto, de un gafe. Mencionó las convocatorias de la CAM para Pymes. Del React EU (Covid), mantenimiento del empleo; de la Next Generation (UE) financiación (resiliencia, la palabra de moda). Aumentan los requisitos (dice el gafe). “¡La CAM se ha tomado la molestia!” de hacer el Plan de Desarrollo, explica. Un Plan que con él, como se puede ver y se seguirá viendo, no tiene presente ni futuro alguno. “Hitos y objetivos”, dice. “Melilla vuelve al pelotón de cola”. (Me rindo y no sigo tomando notas).
El gafe es la triste y dañina representación de que existen dos mundos melillenses, distantes y diferentes: el burocrático, por una parte, y el empresarial, por otra. Lo burocrático es en general aburrido, pero en manos del gafe se convierte en algo mortalmente aburrido, inaguantable, absolutamente inapropiado para una conferencia destinada a informar y animar a los empresarios melillenses.
Hubo, como se podía temer, muy pocas preguntas a Luis Socías, con dificultades de sonido y de distancia como obstáculos añadidos. Pero hubo una intervención -fea en la forma, acertada en el fondo- de un empresario local con problemas, como casi todos tenemos. Fue un soplo de aire -desagradable, pero tal vez necesario- sobre el fondo oscuro que nos envuelve. Quisieron callarle, en vez de calmarle. Fue feo y, al mismo tiempo, lo más real de una conferencia, dedicada a los empresarios, pero fallida. Una conferencia de empresarios debe ser para y de empresarios, no de burócratas ni de pelotilleros políticos.

Extraordinaria Isabel Díaz Ayuso
En un programa de televisión que no me gusta, El Hormiguero, estuvo el pasado martes la política y presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. En el diario El Mundo del mismo martes leí que Ayuso roza la mayoría absoluta, panel de Sigma 2. El PP de la Comunidad de Madrid, con Ayuso al frente, tiene una portentosa estimación de voto del 46,2 % muy cerca de la mayoría absoluta y creciendo. Mientras, Martínez Almeida, actual alcalde de la capital, se tiene que “conformar” con un gran resultado, el 35,4% de los votos, resultado con el que ganaría los comicios, pero se quedaría muy lejos del resultado de Isabel Diaz Ayuso, y dependería de Vox y Ciudadanos para gobernar.
El espectáculo de Isabel en el programa de televisión que menciono fue, desde el punto de vista humano y desde la óptica política, un espectáculo asombroso de facilidad de comunicación, cercanía a los televidentes, sentido político, atractivo personal, captación de votos y suavidad firme. Nunca, en mi ya larga vida de contemplar espectáculos políticos, había visto y oído nada igual, nada tan eficaz en su aparente sencillez. No sé, no se puede saber, cuál será el futuro político de Isabel, pero sí sé que es una joya para cualquier partido político, un fenómeno sin parangón en la política española actual, el gran atractivo político y social de la capital de España, nuestra ciudad luz.
Por eso, el pulso por el control del PP de Madrid -la Comunidad en la que el PSOE es, según los sondeos electorales, tercera o cuarta fuerza y en retroceso permanente- está, desde el punto de vista de los ciudadanos votantes madrileños, absolutamente decidido: Díaz Ayuso no tiene rival. Ni siquiera el valioso alcalde de Madrid, Martínez Almeida, podría ganarle unas elecciones en las que el voto de los militantes fuera decisivo. Por eso es tan absurdo que la cúspide del PP haya caído en la trampa, avivada por las terminales mediáticas de Pedro Sánchez -que son innumerables- de una batalla por el control del PP madrileño. Cuanto antes sea Isabel presidenta del partido en la Comunidad de Madrid, como razonablemente pretende, mejor para España, para Madrid y para el Partido Popular, por supuesto. Así que basta ya de hacer el tonto y perder el tiempo y los votos.

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