Categorías: Opinión

El Verbo

Cuando tuviste consuelo a Tú consuelo,
Y Tu voz, continuidad de voz,
Legado de creación en Tu criterio,
Que expuso rumbo y guía de bóveda y de tiempo.

Cuando tuviste preces que salieron
De Tu misma complacencia y calma,
Llevando de un confín a otro de Ti mismo,
Ese bullir tan Tuyo y tan exacto.

Cuando la ausencia enajenó Tu velo,
Y quisiste heredad,
Porque Tu salmo fue presa de Tu ausencia,
Captado por amor de Tu presencia.

Cuando antes de ser la nada, eras,
En la más compartida soledad
Y en la más ausente compañía,
Tú,
Que dijiste hágase el Deseo y este fue hecho,
Iniciaste la canción del astro
Y ante tamaña empresa,
Fue Tu agrado, nacido de Tu agrado
Y hubo ritmo y paciencia a Tu benignidad,
Y concebido por ausentes legados
Que se hicieron presentes en ese instante,
Coordinaste el ritmo
Y hubo consuelo bendecido de Ti,
Dios,
Alegrando la sombra
Y fresca pudo ser, porque animabas.

Cautela de cautela, fue la voz que te captó
Y humildemente brotó el hombre de Tus manos.
¡Oh, Padre!
Eludiste después Tu sabias manos
Y el hombre se animó como criatura
Porque ya era, antes de nacer
En Ti nacido.

Y compartido después Tu amable compañía,
Le distes alma,
E inició el ángel su conquista,
Al perdurar legado Tu deseo,
El que dijiste: ¡Hágase el deseo!, y el deseo fue hecho.

Necesario y justo mi Dios para Tu obra.

Deseo nacido de Ti, sin ser nacido,
Ya que en Ti albergaba en la grandeza y plenitud
De Tu quehacer enamorado y tierno.
¡Dios mío…!
¡Cuanta maravilla de un solo pensamiento Tuyo…!
¡Cuánto amor de un solo suspiro…!
¡Cuanta bondad. de un solo anhelo!
Porque el deseo de Ti nos embarga, y aprisiona, y enaltece,
Y sujeta, y libera, y adormece, y soñamos, y vivimos…

Y el ángel, la criatura, el astro y todo lo que anima,
Tiende a Ti,
Por ese mismo deseo que le infundieras.
¡Oh pequeño punto!
Ni tan siquiera eso soy.

Y sin embargo,
Conquistado de Ti por el deseo,
Elevo mis alas y me iluminas
En la hermosa mañana de Tu heredad,
Poniendo sobre mí pecho la estirpe de Tu obra
Y en mi canción,
La estrofa no conocida y siempre añorada de Tu Nombre.
¡Gracias, Señor, por tanta complacencia!

Buenos dias y Buenas palabras

Acceda a la versión completa del contenido

El Verbo

Entradas recientes

El futuro está muy oscuro

Carta del Editor MH, 31/5/2026 Enrique Bohórquez López-Dóriga   “El futuro es el tiempo que…

7 horas hace

Inaugurado del nuevo vestíbulo de la estación de Chamartín en Madrid, con 18.000 metros cuadrados

Chamartín inauguró su nuevo vestíbulo tras una renovación de 560 millones de euros que duplica…

9 horas hace

El PP lleva al Congreso una iniciativa para recuperar dos Banderas de La Legión en Melilla y Ceuta

La senadora Isabel Moreno defiende que la medida reforzaría las capacidades operativas de las Fuerzas…

11 horas hace