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Carta del Editor Opinión

El ultraje de los indultos

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Carta del Editor Melilla Hoy Enrique Bohórquez

Los indultos a los golpistas catalanes han sido el gran tema de la semana y lo será durante mucho tiempo, para desgracia de los españoles. Ha habido reacciones de todo tipo sobre la decisión de Sánchez. Algunas, pocas, a favor de los indultos; otras, muchas, en contra.

Estuve el miércoles leyendo lo que escribían diferentes periódicos, y resumo. Ignacio Camacho, en ABC, destacaba que el sujeto de la soberanía es el pueblo español -el “we, the people” de la Constitución norteamericana- y ese, el pueblo español, “ha sido la principal víctima del ultraje”. José María Carrascal, una institución en el mundo periodístico, se despedía de España con un triste “Adiós, España” -que me recuerda mucho aquel “Adiós, Melilla”, que escribí en mis Cartas varias veces, especialmente en el año 1998- . En el diario El País el escritor Javier Cercas, recién galardonado con el Premio Mariano de Cavia y condecorado por el Rey Felipe VI, se manifestaba a favor de los indultos, a pesar de que “el secesionismo catalán es insolidario y reaccionario”. Fernando Savater, en el mismo periódico, se pronunciaba en contra de los indultos y lo explicaba: “Lo que fomenta la convivencia democrática es el respeto y el temor a la norma compartida… La independencia unilateral no cabe en nuestro ordenamiento legal…La próxima vez ‘lo tornarem a fer’ (condenarlos) pero más a las bravas”. Federico Jiménez Losantos, en esRadio, distinguía entre la concordia -que tanto repite Pedro Sánchez- y la discordia, que es lo que crean los ahora indultados y claramente no arrepentidos. Miguel Platón, titulaba su artículo del sábado en nuestro periódico, “Conjura de necios”, y añadía que “el Gobierno de España está igualmente en manos de necios”, como escribió John Kennedy Toole. En fin, ya veremos lo que pasa con los recursos judiciales interpuestos contra los indultos del Gobierno Sánchez y palmeros varios, porque el final de este drama todavía no ha llegado y las palabras de los nacionalistas catalanes hacen pensar en lo peor.

Bien es cierto que el corazón tiene razones que la razón no entiende, como escribió Blaise Pascal en un discurso sobre la creencia en la existencia de Dios. Conocer es una función de la razón; saber es una función del espíritu. Esa era la base de tal afirmación. El problema es que la razón del corazón es más manipulable que la del conocimiento. ¿A cuántos catalanes beneficia la política de los secesionistas? A muy pocos, únicamente a los reaccionarios que siempre han dominado Cataluña. ¿A cuántos les perjudica? A la inmensa mayoría de los catalanes, como la realidad y el hundimiento económico de Cataluña demuestran. ¿Cuál de las dos tendencias se impondrá? Muy probablemente, con decisiones como las de Pedro Sánchez, con la manipulación de los corazones, como dice Javier Cercas, ganarán los insolidarios y los reaccionarios … y perderemos casi todos los españoles.

Presente

En mi trabajoso caminar para terminar mi libro sobre los últimos 36 años de Melilla, desde que MELILLA HOY nació hasta casi hoy, ahora estoy en los últimos toques al año 1998 y releo una Carta del Editor que escribí el 12 de abril de aquel ya lejano año. “La tercera Melilla”, se titulaba, recordando el libro “Las tres Españas del 36”, del hispanista Paul Preston, que se acababa de publicar.

No solo había entonces esas dos Españas intransigentes y radicalmente enfrentadas de las que habló Machado, también existía una tercera España, compuesta de no extremistas, de demócratas, de personas que preferían el consenso y la discrepancia a la confrontación total y la aniquilación del adversario, convertido en enemigo. En el 36 no fue posible la paz en España. En el 98, en Melilla, tampoco fue posible la paz y el miserable tránsfuga y repugnante político que fue Enrique Palacios declaró al periódico, a la libertad de prensa, la guerra total, el boicot absoluto hasta la exterminación, con la colaboración de los socialistas Paz y Estrada, del antidemócrata Aberchán y del entonces silente Juan José Imbroda. En España terminó ganando la tercera España y llegó la democracia. En Melilla ya prácticamente nadie sabe quién fue Palacios, ni lo que es hoy, pero todos los melillenses saben lo que es MELILLA HOY. Aquí también terminó ganando la tercera Melilla, aunque, como es cierto que la Historia tiene tendencia a repetirse, volvemos a correr el riesgo de que alguna de esas dos Españas que han de helarnos el corazón termine, vía una guerra fratricida, sangrienta o no, con la vida de la ya débil ciudad de larga historia que es Melilla.

Futuro

Empezando por lo más próximo y conscientes de que el futuro será diferente del presente: Estamos implantando un plan de desarrollo digital de MELILLA HOY, ya en marcha, que incluye ofertas especiales para comercios, mayor uso de las redes sociales, artículos QR, más colaboradores, nuevas secciones con contenidos específicos, contenidos al instante, nuevas y más flexibles tarifas publicitarias, promociones turísticas y calendario de eventos deportivos y culturales en nuestra página web, que tiene decenas de miles de visitas y creciendo.

En lo que se refiere a nuestro periódico en papel también va a haber importantes novedades, que no dudamos que atraerán a muchos melillenses y que comunicaremos y pondremos en marcha dentro de poco más de una semana.

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