El fuerte viento obligó ayer a suspender el traslado previsto del Cautivo y el Rocío desde el interior de Santa María Micaela a la casa hermandad y realizar su estación de penitencia ante las puertas del Hospital Comarcal.
Pero esto no impidió que se vivieran en el interior del templo momentos de gran emotividad protagonizados por los más pequeños. Este año se había previsto que los niños y niñas de la cofradía participaran en el traslado portando en unas andas la reproducción del Cautivo que se donará al centro penitenciario.
Aunque no pudieron salir a la calle, el Cautivo chico fue procesionado en el interior de la parroquia, con maestría y soltura, acompañado por el trono en el que los portadores de la Cofradía, llevaban a los santos titulares. Ambos tronos, el grande y el chico, se encararon con cariño y fueron elevados al cielo, provocando los aplausos y vivas de los numerosísimos melillenses presentes. Los niños del trono chico se convertirán, sin duda, en el futuro de la Cofradía del barrio de la Victoria, a la que aseguran así su continuidad.
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