Como continuación a la campaña de divulgación iniciada por el Centro de Historia y Cultura Militar y con la finalidad de dar a conocer los fondos patrimoniales que en el mismo existen, el Museo pone en conocimiento de los ciudadanos, el fondo museístico elegido para este mes que es: "El Falconete". Este cañón está depositado por el Museo del Ejército de Toledo y se encuentra en la Sala de Armas de nuestro Museo Histórico Militar. Puede visitarse de martes a domingos de 10 a 14 horas.
El cañón falconete o falconete pedrero, también conocido como octava de culebrina o cañón de borda giratorio. Es un pequeño cañón de retrocarga, perteneciente a la llamada artillería menuda (la de siete libras o menor), generalmente de bronce. El falconete del Museo es de bronce fundido, hecho en la Fundición de Artillería de Sevilla, en 1784, y prestó servicio en la Armada. Se lo conoce como "pedrero" debido a que los proyectiles que disparaba eran piedras, generalmente de un calibre entre 5 y 7 centímetros.
El falconete fue inventado en el siglo XIV y su cometido principal era causar daños personales. En el ámbito naval el objetivo del falconete era ser disparado contra la tripulación del buque enemigo para poder proceder al abordaje.
Funcionaba con pólvora como detonante, aproximadamente, 23 gramos por cada medio kilo de proyectil. Al ser de retrocarga, la rapidez de carga y la cadencia de tiro eran mejores, comparado con otras piezas de artillería menuda.
Aparte de piedras, también disparaba proyectiles de plomo o hierro de 1,5 kilos de peso. Por otro lado, la longitud media de estas piezas de artillería oscilaban entre 1,5 y 2 metros, y su peso rondaba los 130 kilos, dependiendo de si habían sido fabricadas en hierro o bronce.
Se montaba sobre horquillas, lo que permitía el movimiento vertical y horizontal, gracias a su liviandad.
Fue un arma muy popular durante los siglos, XVI, XVII y XVIII, especialmente en los países europeos que poseían Marina de guerra, como era el caso de España. La ventaja principal que presentaba el falconete, para usarse a bordo de un buque, era su poco peso, en relación con el peso de los proyectiles que podía disparar, conseguido gracias a los materiales en que se construía el falconete. Esta liviandad era una debilidad, pero que se compensaba con su precisión y con su carga impulsiva de pólvora mucho menor a la de los cañones normales.
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