El coronel Amadeo Flores, director del Museo Histórico Militar, ha rememorado este jueves los dramáticos acontecimientos vividos en Melilla hace más de un siglo, conocidos como el “Socorro a Melilla”, cuando, tras el Desastre de Annual en julio de 1921, las primeras tropas de refuerzo llegaron a la ciudad para evitar su caída en manos de las fuerzas rifeñas lideradas por Abd el-Krim.
La Ciudad Autónoma de Melilla rendirá homenaje en 2026 a aquella gesta histórica mediante una escultura de nueve metros de altura, obra del artista Jesús García Ligero, que se instalará en la Plaza de España. El monumento pretende inmortalizar la entrega y sacrificio de aquellos soldados que defendieron la ciudad en su momento más crítico.
El coronel Flores ha descrito cómo, tras la derrota de las tropas españolas en Annual, Melilla quedó desguarnecida y expuesta, mientras las kabilas del entorno se alzaban contra las posiciones españolas. El miedo se extendió entre la población civil ante las noticias que llegaban del frente. La única esperanza era la llegada urgente de refuerzos.
El 24 de julio de 1921, apenas dos días después del repliegue de Annual, comenzaron a arribar al puerto de Melilla las primeras unidades. A las ocho de la mañana, hizo entrada un batallón del Regimiento de Infantería de La Corona, con guarnición en Almería. Estaba formado por jóvenes reclutas sin experiencia bélica, que serían conocidos como “los niños de La Corona”.
A mediodía del mismo día, llegaron desde Ceuta dos Banderas del Tercio y dos Tabores de Regulares. Tropas veteranas y curtidas en combate, cuya presencia infundió confianza a una ciudad al borde del colapso. Su actitud marcial fue recibida con aplausos y vítores por una población que recobraba la esperanza.
Inmediatamente fueron enviadas a posiciones estratégicas para establecer un perímetro de seguridad en torno a Melilla. Con el paso de los días, nuevas unidades de todas las Armas y Cuerpos se sumaron, hasta asegurar completamente la defensa de la plaza.
El coronel también ha subrayado la importancia del papel desempeñado por la cabila de Beni Sicar, que bajo el mando de su caíd, Sidi Abdelkader, se mantuvo leal a España y al Sultán. Su intervención fue clave para frenar el avance enemigo y ganar tiempo para el despliegue defensivo.
Desde el primer momento, las tropas de socorro tuvieron que entrar en combate. Legionarios, regulares y unidades peninsulares se distinguieron por su valentía. Los inexpertos “niños de La Corona” acabarían forjando su prestigio en combate, hasta el punto de que la unidad recibió la Medalla Militar Colectiva por su heroica actuación.
Con este repaso histórico, el Centro de Historia y Cultura Militar ha querido rendir un sincero homenaje a todos los soldados que llegaron a Melilla aquel 24 de julio de 1921, muchos de los cuales sacrificaron sus vidas para salvar a la ciudad y a sus habitantes.
“Todos aquellos que luchaban por España lo hacían también en nombre del Sultán”, ha recordado Flores, en referencia a la alianza hispano-marroquí de la época. Un legado de lealtad, valor y sacrificio que Melilla conmemorará con justicia en el próximo 2026, cuando se cumplan 105 años de aquella gesta.
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