Escribe para buscar

Opinión

Dos fanales en el mar tenebroso

Compartir
Vacunación

El Océano Atlántico era conocido en la Edad Media como el Mar Tenebroso, y España cada vez más se asemeja a un barco que navega entre sus tinieblas, como si se tratara de un enorme e inacabable banco de niebla -de ahí que se tenga una visión monocromática de ella, del blanco y negro se está pasando al gris-; y a su timón está un gobierno que ni sabe ni quiere remediar el rumbo, y que nos lleva hacia unos rompientes cada vez mayores y mas amenazantes para nuestro país, para su economía, sus valores y su modelo de sociedad.

Sirvan como ejemplo la subida del IPC (+ 5%) o un crecimiento del P.I.B. por debajo de lo previsto, datos no contemplados por el gobierno en los Presupuestos Generales del Estado, para poder gastar lo que no puede porque no se tiene; más cercanos, pero igual de reales, son los precios de la electricidad -en contínuo “logro” de récords-, o una tasa de desempleo de las mayores de Europa.

Por ello es llamativo cuando ocurren, por su excepcionalidad, hechos que rompen esa trayectoria negativa, y la semana pasada se dieron dos hechos positivos que quiero señalar como fanales en esas tinieblas, y que sin duda son dos puntos de luz que pueden ser referencia en este dislate, que crece cada día más por la acción o inacción del gobierno.

Una luz ha sido el comienzo de la vacunación infantil, como preludio de la universal –y con recuerdo anual- que con toda seguridad se va a decidir, porque en mi opinión,  y ante la imposibilidad de acabar con esta pandemia en años, esta vacuna se ha de incluir en el calendario oficial de vacunaciones; a esto se referían muchos expertos, cuando dijeron que este virus había llegado para quedarse entre nosotros, y la mayoría pensamos que era fruto de su tendencia a exagerar para llamar la atención de la población.

El otro fanal para la esperanza, es la continuidad de las actuales medidas de Salud Pública en Melilla -que sin duda son extensión de la directriz marcada desde Madrid-, ello supone su no ampliación durante un mes, y con ello se evita dar un paso atrás en mi opinión; volver a las medidas más restrictivas del invierno pasado, no creo que las soportara ni nuestra economía, ¡ni tampoco nuestra sociedad! Además, no se dan las mismas circunstancias para ello, porque la cobertura alcanzada de vacunación  permite afrontar la situación de formas  diferentes, lo que da opciones al imprescindible mantenimiento de las habituales actividades sociales -entre ellas, trabajar-, aunque con las limitaciones racionales derivadas de la situación epidémica que padecemos.

Otra cuestión es la idoneidad de que ciertos colectivos profesionales, los estratégicos de los estados de alarma, deban de limitar al máximo sus reuniones tradicionales de estas fechas; lamentablemente debo de estar al lado de quienes propugnan que una vez más, éstos deban de ser más responsables que el resto de la población. Por otro lado, no puedo dejar de reflejar que la hostelería, debería de haber hecho de forma más generalizada, las inversiones que desde esta columna hace un año se apuntaron: mejorar la dotación de las terrazas para hacerlas utilizables todo el año, dotándolas de estufas, cubiertas y cerramientos provisionales. Esta situación va a durar mucho tiempo  y aún se está a tiempo de amortizar las inversiones -sin duda costosas, pero necesarias-, que se hagan.

Pero en estas fechas, nada puede ni debe de empañar la única y cierta luz, que Dios nos envió para guiarnos por este valle de lágrimas, en el que convertimos el mundo los humanos, por eso quiero desearles ¡FELIZ NAVIDAD!

N.A.- El nuevo –otro más en Melilla, y van ..- Plan Estratégico para Ceuta y Melilla encargado por el gobierno central, espero que recoja  “negro sobre blanco” la necesidad del reconocimiento y respeto, de las aguas territoriales de ambas ciudades y de los peñones de soberanía española;  lamentablemente no tengo esperanza alguna de ello ni de otras cosas,  al partir de un marco con dos premisas no sólo no reconocidas, sino incluso rechazadas  por Marruecos: la buena vecindad y la zona de prosperidad compartida.

Deja un Comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *