Nunca he sido partidario de las generalizaciones, ni de esa frase hecha de “tenemos lo que nos merecemos”, ni también de esa “todos son iguales”. ¡No, no y no!, ni todos los políticos son corruptos, ni todos los empleados públicos sean civiles o de las fuerzas de seguridad del estado, ni todos los empresarios.
No obstante, si que se puede considerar “otro tipo de corrupción”, ser permisivo, consentidor, mirar hacia otro lado, hablar bien de ciertas personas corruptas tras su fallecimiento y ensalzar “valores inexistentes”, etc.
No, no somos conscientes de toda la corrupción existente en nuestro País o Nación, sobresaliendo Cataluña, Madrid, Valencia, Andalucía, Galicia, y alguna otra más o menos por ese orden. Grandes abusos y tomaduras de pelo constantes a las que estamos sometidos diariamente.
Realmente, algunos políticos, empresarios y vividores están tan seguros de que nuestro aborregamiento ya es crónico que nos pueden tomar el pelo y reírse de nosotros con la facilidad con que lo hacen. Empresarios convencidos de que con dinero y buenos abogados no tendrán problemas para seguir estafando y alargando sus juicios hasta lograr penas mínimas (si las llegan a cumplir). Políticos que saben que les seguirán votando por muy culpables que se pueda demostrar que fueron. Prepotentes, sabiéndose a salvo ante una sociedad adormecida, donde incluso la gente que es consciente de esa gran mentira ya solo piensa en su supervivencia o, peor, que aunque eviten a ese, vendrá otro que robará igual. Gente que incomprensiblemente justifica sus “chorizeos varios” con historias rocambolescas de que todo “era legal”.
Cuando vemos, sin grandes aspavientos, que en los días más fríos de este invierno, las compañías eléctricas, todas a una, como en un acto de sadismo extremo, deciden, casi riéndose de nosotros, subir el 30% la electricidad y nos anuncian con sorna unas próximas subidas y el Gobierno las justifica sin obligarles a mantener las tarifas (tenemos la electricidad más cara de Europa, para más inri), ¿Qué podemos esperar? Y no sólo critico a este Gobierno. Me da mucha pena pensar que, hoy por hoy, si subieran otros al poder, a gobernar, posiblemente harían lo mismo. ¿Tan tonto somos? Sin ir más lejos, hoy mismo he leído en un diario de tirada nacional, que a uno de los anteriores ministros ya lo han colocado en una de esas multinacionales eléctricas y así todos se van colocando (incluido algún ex embajador) y “posiblemente” cobrando de lo anterior y de lo presente.
Es para estar muy preocupados amigos lectores ¿Que tu no lo estás y te da todo igual?, allá tu y nuestras consecuencias, porque ese adoctrinamiento aborregado lo pagamos todos por desgracia, o mejor dicho los de siempre…los sin techo, los marginados, los incomprendidos, los maltratados, los abandonados, los enfermos, los rechazados, parados, pensionistas (no políticos) y todo aquel que apenas tiene para comer y mucho menos para vestir, abrigarse o calentarse. No consintamos más este atropello político/empresarial, con el añadido de un 3% de aumento del IPC en enero. Adiós dieta, ya no podemos comer ni berenjena ni calabacín (son artículos de lujo).
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