Categorías: Opinión

Crónica de guerra

Por Emilio Buendía Pérez

Quiero hablar del orgullo. Del sentimiento poderoso. De la emoción del trabajo bien hecho, el pundonor de la calidad.

Si no estáis siguiendo a nuestros hoplitas espartanos, con sus picas y muro de escudos, se lo estáis perdiendo. Nunca tuvimos un equipo de este nivel en melilla. Sus componentes forman una escuadra dura, correosa, en esa edad de la plenitud, para ganar todas las batallas. Son como hermanos, altos, gastadores legionarios, entrelazados, respiran sincronizados, se leen con mucha exactitud, y cada día cometen menos errores no forzados.

Todos se preguntarán de quien hablo, que nadie conoce de esta experiencia, que donde se ve esto…cuando vayáis por la calle y puede que os tropecéis con ellos, no pasarán desapercibidos por su altura y porte, y por supuesto no juegan al baloncesto. Hablaré de sus nombres

después.

El sentimiento que defienden en esta ciudad es muy grande. Yo estoy muy orgulloso por todos ellos, y por su director de orquesta, siempre allí, como que parece que no sabe, pero es Aristóteles en su puesto. Catedrático de la estrategia, luchando por equilibrar la proporción de nacionales y extranjeros. Aplaudiendo en los saques como animando a todo el público.

Este equipo «africano «, como dicen los comentaristas de otros equipos nacionales, lidia en la primera división española, y paradójicamente en nuestra ciudad, pasa en mi parecer, desapercibido en exceso, aunque tenga jugadores que pueden ser internacionales de sus países de origen.

Si han leído hasta aquí, se preguntarán de quien hablo.

Lo diré al fin, es nuestro equipo de Voleibol, Melilla Sport Capital, y esos jugadores con los cuales me gustaría confraternizar para recibir lecciones de su moral de victoria, de poder vanagloriarme de decir: «los conozco» «yo estuve con ellos», «los vi muchas veces». Federico Martina, Javier Monfort, José Manuel Riganti, Maximiliano Scarpin, Héctor, Jean Pascal, Rubén Sánchez, Mariano Giustiniano, Mikael Tahiri, y ese centurión Selim Abdelkader , nuestro Saladino que porta nuestro estandarte. Hoy sábado 5 de febrero, en tierras de Ibiza , nuevamente 0-3 y nos estamos quizás mal acostumbrando, como las legiones Macedonias de Alejandro Magno.. Hurra por este equipo que hace más Melilla con cada victoria, y está alcanzando cumbres y parajes no explorados hasta ahora.

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