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Carta del Editor

Cierre de la frontera: oportunidad de desarrollo

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Frontera de Melilla

El viernes, 26 de noviembre, recogimos unas declaraciones de la Consejera de Hacienda de la Ciudad, Dunia Almansouri, en las que decía que “la situación actual de cierre (de la frontera melillense con Marruecos) debería ser aprovechada por España para mejorar la forma de gestión de la frontera”. ¿Lo dijo ella por iniciativa propia o lo hizo porque le “aconsejaron” que lo dijera? No sé, pero, en cualquier caso, es una buena idea, que hubiera quedado aún mejor si Dunia Almansouri hubiera añadido que el cierre, por parte de Marruecos, con la habitual pasividad del Gobierno español, de sus fronteras con Melilla y con Ceuta, representa, sobre todo, una inmensa posibilidad de desarrollo para ambas ciudades, especialmente para la nuestra, que necesita el desarrollo económico aún más que la ciudad ceutí.

Un pasado melillense, insostenible, ha acabado, como era lógico y esperable que ocurriera. El presente melillense -lo único real que existe es el presente- es malo, y ese calificativo no es una artimaña de la oposición política -cuya función, en cualquier verdadera democracia, es criticar, equilibrar, regular, al poder- ni de los medios de comunicación libres. Es, simplemente, y nada menos que, un mal profundo, una larga y fatal ausencia de expectativas de futuro, algo sentido y manifestado por la inmensa mayoría de los melillenses.

En mi Carta del domingo escribí sobre un plan estratégico económico de Melilla, centrado en el aumento del suelo -un bien escaso, la base de nuestra existencia- disponible en nuestra ciudad. El domingo leí un anuncio en un periódico nacional: “Zona Especial Canaria. Descubre la excepcional situación fiscal y geoestratégica de Canarias para tu negocio. Impuesto de Sociedades: 4%. La mejor fiscalidad de Europa”. Me reafirmo en que debemos ser más europeos y para eso debemos entrar en la Unión Aduanera europea, como Canarias, por ejemplo. Y no solo manteniendo, sino mejorando nuestra ya excepcional -pero no suficientemente excepcional- fiscalidad, para convertirla, dede el punto de vista empresarial, en la mejor de Europa, Gibraltar incluida. Y recordemos, también, que la globalización -pasando por nuestra europeización- existe, es en conjunto buena y, además, es inevitable. En un mundo global, Melilla y su localización geográfica pueden jugar un papel mucho más importante que el que hoy tiene.

Contra lo políticamente correcto

Una radiografía de los municipios españoles, en La Razón del domingo. España tiene 47 millones de habitantes. El 39,9% de ellos vive en ciudades de más de 100.000 habitantes. Madrid, con 3.334.730 -el doble que Barcelona- es la ciudad más poblada. Valencia, Sevilla y Zaragoza (681.877) completan el top 5. Hay 5.002 municipios con menos de 1.000 habitantes y solo 63 con más de 100.000.

“Huyendo del fuego separatista, España puede caer de bruces en las brasas humeantes del agravio y el resquemor particularista avivado por fulanismos, cualesquerismos y otros ismos coetáneos” (el director de El Mundo, el domingo pasado). Pequeños partidos, egoísmos, patrias falsas, localismos, plataformas electorales innumerables, un ¡viva Cartagena y su cantón!generalizado. O un ¡viva Melilla!, que, también -nos dicen- es diferente.

Hay más de 5.000 municipios en España. Muchas patrias posibles, como quisieran los comunistas, separatistas y sanchistas, hoy gobernantes. El resultado será, como escribe Francisco Rosell, una España quemada si, con nuestros votos y nuestra desidia medrosa (“yo paso de la política”) permitimos que esto, nuestro país, nuestra ciudad, sigan así. Porque la política, aunque nosotros “pasemos”, no pasa de nosotros, sino todo lo contrario: interviene e influye permanentemente en nuestras vidas.

Empecemos, por ejemplo, yendo, al menos de vez en cuando, contra lo políticamente correcto, contra lo que nos pretenden imponer. Hagamos caso, en esta ocasión, al hoy políticamente incorrecto ex presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. “ Apoyemos la democracia liberal europea, que ha generado el mayor progreso y bienestar, el sistema que mejor ha respetado la libertad individual y los derechos de la gente y el único que permite que el 7% de la población disfrute del 22% del PIB mundial y signifique más del 50% del gasto social mundial” (Mariano Rajoy entrevistado el domingo en El Mundo). Ahora es “políticamente correcto” criticar, denostar a Rajoy. Por eso me apetece más alabarle. Lo que dice -y he repetido- es una verdad evidente, muy conocida, pero es bueno repetirla, volver a repetirla y actuar en consecuencia, especialmente en estos tiempos de tormenta… e inflación (el impuesto de los pobres).

Posdata

Muy pocos melillenses se han enterado de que hoy hay una conferencia, organizada con dinero público. Que el dinero público lo maneje un ignorante, traidor, tránsfuga, que ostenta un cargo público de manera ilegal, origina esa consecuencia de que los melillenses -que pagan la conferencia, no el gañán que maneja el presupuesto- no se enteren mayoritariamente de la existencia de tal conferencia. Cuando se mantiene y se vota a favor o absteniéndose, de un absurdo, la consecuencia es el absurdo… y el despilfarro de dinero público, que ya, ya lo sé, nos dicen que “no es de nadie”, pero que en realidad es de todos. Todos, todos.

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1 Comentario

  1. Roberto 02/12/2021

    Muy interesante el artículo, a mi desconocimiento por la vida actual en melilla ya que vivo en Barcelona, siento que igualmente ahi muchas cosas en común con los mandatarios que hoy nos tratan de inculcar lo que ellos ni en su mas arduos deseos sabrian implementar. Por otro lado veo muy correcto el potenciar melilla como una zona estratégica a nivel impositiva eso les daría una relevancia continental en este mundo tan globalizado.

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