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Carta del Editor

Ceuta y Melilla, ¿unidas?

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Ilustración

En el imaginario popular español la respuesta es clara: sí, la inmensa mayoría de los españoles hablan de “Ceuta y Melilla” como si fueran una sola ciudad, dividida en dos partes cercanas. En la realidad, la respuesta también es clara: no, son dos ciudades distantes, con gobiernos diferentes y con políticas distintas. Y la realidad es, sin duda, más importante que la ficción y/o la imaginación.

Los periódicos de Melilla y Ceuta ya hace meses que dimos un paso en la dirección de avanzar verdaderamente, con hechos -no solo con palabras- en la dirección de una unión activa entre las dos ciudades españolas del Norte de África. Los tres editores de los periódicos de las dos ciudades -Rafael Montero, José Antonio Muñoz y yo- creamos una sociedad para tratar conjuntamente ante las empresas y organismos peninsulares y canarios españoles temas de imagen y publicitarios del Norte de África español, de nuestras dos ciudades conjuntamente. Nos queda mucho camino por recorrer, pero hemos empezado el camino por la cabeza y por los hechos -la creación de una sociedad- no por los pies ni por las bienintencionadas palabras.

Fue positivo el acto del pasado jueves, organizado por el Grupo El Faro y protagonizado por las dos consejeras de temas económicos de Melilla y Ceuta, Dunia Almansouri y Kissy Chandiramani, acto al que el presidente de El Faro me invitó y al que acudí.

Lo positivo, lo importante fue la manifestada intención, expuesta en el acto del jueves por las dos consejeras ponentes, de que hubiera una unidad de acción económica de Melilla y Ceuta ante el Gobierno español y ante las instituciones europeas. Pero la unidad de palabra es una cosa y la unidad de hecho es otra. ¿Un ejemplo? Algo tan importante, tan decisivo y tan primordial como la entrada de las dos ciudades en la Unión Aduanera europea. Ceuta ha dicho sí, Melilla -perdiendo el tiempo, por razones partidistas e intereses cortoplacistas- ha dicho no. Sin ponerse de acuerdo en lo fundamental es imposible que haya unidad de acción en lo importante.

Y esto me lleva a lo que dije y expliqué ya hace meses: Melilla y Ceuta necesitan una política conjunta e incardinarse totalmente en el sistema político español, que es el de las Autonomías. En otras palabras, Melilla y Ceuta deberían ser, unidas, la decimoctava autonomía de España, no este engendro de “Ciudades Autónomas” que significó un cierto avance en tiempos ya lejanos, pero que hoy es inaceptable y más que peligroso para el presente y el futuro español de nuestras dos ciudades. Si no nos convertimos -Melilla y Ceuta, Ceuta y Melilla, tanto da- en una autonomía, no dos, los avances económicos que pudiéramos lograr serían parches, no soluciones a nuestro problema estructural, que es no ser iguales al resto de España, política y administrativamente, con las peculiaridades que sean, pero como una Autonomía más, con casi 200.000 habitantes en el futuro cercano, algo menos de los habitantes que tiene La Rioja, por ejemplo.

Corolario: Las notas que tomé durante el acto económico del jueves pasado

La manifestada y repetida intención de las dos consejeras de crear empleo vía una reforma fiscal en las dos ciudades y una enmienda en los Presupuestos Generales del Estado para 2022. Levantar un más que merecido monumento a los empresarios melillenses y ceutíes (Kissy). Deducciones fiscales para disminuir el coste del trabajador y crear un efecto económico multiplicador. Insistencia en la conveniencia, la necesidad de crear un nuevo modelo económico con empresas de base tecnológica (nuestro Grupo empresarial, SODEMEL concretamente, presentará dentro de unos días la gran plataforma digital que permitirá a las empresas melillenses vender más a coste cero, el Amazon de Melilla). Ante la crisis fronteriza, insistencia en la necesidad de que Ceuta y Melilla actúen juntas. El llamativo consenso político PP-PSOE en Ceuta (Kissy Chandiramani), a diferencia de lo que ocurre en Melilla. Dunia Almansouri no dijo la verdad cuando afirmó que el Plan Estratégico había sido consultado con todos, y nosotros, con nuestra Sociedad Para el Desarrollo de Melilla, que ya desarrolló un Plan de Desarrollo melillense, somos una muestra evidente de tal falsedad. Sin embargo, el Plan Estratégico de Ceuta sí ha sido aprobado casi por unanimidad. Necesidad de tener comunicaciones baratas (no como ahora). Sobre el trascendental tema de entrar en la Unión Aduanera, la respuesta de Ceuta es sí, pero Melilla se lo toma “con calma” (Dunia), mientras que el presidente De Castro me comenta su sí a la entrada en la Unión Aduanera y la compatibilidad con la Zona Económica Especial. De nuevo resaltaron la necesidad de que se establezcan en nuestras dos ciudades empresas con base tecnológicas, y que se considere a Ceuta y Melilla como “cuestiones de Estado” (Kissy).

Una conclusión final: nada va a volver a ser lo que fue, en cuanto a las relaciones de nuestras dos ciudades con el vecino Marruecos. Y los empresarios melillenses -los ceutíes quizás algo menos- están al borde de la desesperación.

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