Escribe para buscar

Opinión

Certificado de vacunación sí, y la práctica de tests también

Compartir

En prevención sanitaria tienen plena aplicación la máxima latina “Nonne plura quatuor oculi vident quam duo?”, expresando como cuestión retórica si cuatro ojos no ven más que dos; el paso del tiempo la trasladó a los diversos idiomas, así como el sentido de la máxima, sobre la bondad de contar con varias opiniones a la hora de tomar una decisión. En el siglo XV y en Castilla -la proverbial austeridad castellana, de tan buenos resultados-, se comenzó a usar la variante “dos ojos ven más que uno”, que ha llegado a nuestros tiempos conviviendo con la original.

Los cambios ligados a la aparición de nuevas variantes son ya una realidad, y la nueva expansión de la epidemia COVID-19 parece imparable, sobre todo por la irresponsable actitud de una parte de la población, así como por la de algunos responsables públicos; la actual situación está ligada a la variante delta, que posee una alta trasmisibilidad, aunque afortunadamente no va aparejada a una mayor gravedad de la clínica que origina.

La convicción generalizada, a pesar de las faltas de responsabilidad antes citadas, es que la situación es irreversible -en Europa, en España y en Melilla-, y se irá ganando terreno a la epidemia, gracias a la cada vez más extendida vacunación de la población; sólo hay una posible causa para que esto no suceda, que los actuales contagios multitudinarios originen una variante mayor -una cepa nueva viral-, que no sea reconocida por las vacunas actuales, y con ello podamos regresar al desastroso pasado que hemos padecido. Otra causa de ello será la situación internacional, ya que el antídoto para ello -la vacunación masiva-, aún está muy lejos de alcanzarse en la mayor parte del mundo.

Esta previsión halagüeña no debe hacer que se olviden las medidas preventivas (mascarilla, distancia, ventilación, etc..), ya que la vacuna no es esterilizante, y a pesar de que recientes y reputados estudios han demostrado, que las personas vacunadas infectadas tienen menor carga viral y dejan de eliminar virus antes que las no vacunadas, sí que pueden contagiar a otras, especialmente a no vacunadas o con alteraciones inmunitarias. Por lo tanto, no hay que olvidar que las personas vacunadas -incluso con la pauta completa-, aún están en riesgo tanto de infectarse como de trasmitir la infección, aunque con mucha menor probabilidad que los no vacunados.

Por ello creo acertada la propuesta de la Consejería de Salud Pública, de poder exigir el certificado de vacunación a las personas que lleguen a Melilla, alegando nuestra buena situación epidemiológica y la insularidad real que Melilla hoy tiene; pero a ello añado ¿porqué no poder exigir también el poder realizar los tests a dichas personas? Creo que no posibilitar de la forma que sea, el control de la infección que ofrecen los tests, es la pérdida de una oportunidad de extremar los esfuerzos, para lograr el mantenimiento de los buenos datos actuales, ante la prueba de fuego que el verano supondrá, en especial a su finalización con el regreso de miles de melillenses a la ciudad.

La historia se repite porque entre otras cosas, el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra -todos recordamos lo que ocurrió en Julio de 2020-, esperemos que el empecinamiento no impere en los responsables,  y se aplique aquello de que dos ojos ven más que uno, y tanto la vacuna como los tests sirva para “ver” antes, más y mejor al riesgo para  nuestra ciudad.   

N.A.- Los cambios en el gobierno de España, persiguen escenificar que tras el “control” de la crisis sociosanitaria, ha llegado el tiempo del control de la crisis socioeconómica, pero  la mejor noticia ha sido que no se ha cambiado a Ia ministra de sanidad, en un momento crucial para el control de la epidemia. Hubiera sido un doble tropezón tras el cambio de Illa, aunque éste tenía merecido su relevo. 

Deja un Comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *