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CARTA DEL EDITOR: La buena vecindad imposible

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Publicó el diario El País el pasado domingo, 27 de junio, en la página 25 un artículo sobre un “Plan urgente para evitar la asfixia económica de Ceuta y Melilla”, sin concretar contenido alguno.

El título es bueno, aunque la palabra “urgente”, en manos/bocas gubernamentales es indeterminada. Es muy probable que el sentido de urgencia que tengan los empresarios -los verdaderos motores capaces de evitar la asfixia económica- no coincida con el que puedan tener los llamados, por los politicos, “agentes sociales” y aún menos con el sentido de urgencia que pueda tener la administración pública. En cualquier caso, un verdadero Plan necesita un contenido concreto, no una descripción abstracta de deseos y buenas intenciones, y fechas de inicio y de finalización de cada una de las etapas del Plan. Habrá que esperar tal Plan, por ahora inexistente pero ya esperado y que llegará pronto, supongo y espero.


Paradigma. Dos acepciones: ejemplo o modelo de algo; conjunto de unidades que pueden sustituir a otra en un mismo contexto porque cumplen la misma función. La consejera de Hacienda, Empleo y Comercio (nada menos) de la Ciudad, Dunia Almansouri, ha declarado: “El Plan Estratégico va a suponer un cambio histórica en el paradigma de Melilla”. Confieso que no he entendido absolutamente nada, como no he entendido -ni yo ni radie – ese “Plan planteado por la Ciudad”, coordinado o dirigido, en todo caso inevitablemente estropeado por ese gafe monumental y mala sombra espantoso que es Julio Liarte. Un Plan que la consejera de tantas y tan importantes cosas pretende “coordinar, alinear” con ese “Plan Estratégico” nacional, que todavía no existe.


El “establecimiento de unas relaciones de buena vecindad con Marruecos” es una de las medidas que Almansouri destaca. No me cabe duda de que la intención general española es esa de mantener relaciones de buena vecindad con Marruecos. Tampoco me cabe la menor duda, repasando la historia remota y próxima, que las buenas relaciones de vecindad de Melilla y Ceuta con Marruecos son oficialmente imposibles. Esa es la hipótesis más probable y sobre la que debería basarse cualquier Plan. Es una pena, pero es una realidad, tanto como que el amor entre dos personas solo se puede lograr si las dos lo quieren, y el amor que el Marruecos oficial, dictatorial, siente por las españolas Melilla y Ceuta es perfectamente mensurable: cero.


Súbitamente ha surgido un enorme entusiasmo por la posible llegada del Frontex a Melilla. Casi nadie sabe lo que es el Frontex, pero el atractivo de lo desconocido puede llegar a ser muy grande. El Frontex es la Agencia Europea de la Guarda de Fronteras y Costas, creada y financiada por la UE para ayudar a los Estados de la UE a proteger las fronteras exteriores.


Sin fronteras seguras, como ha ocurrido en Melilla y Ceuta desde hace muchos años, se produce inseguridad, y con inseguridad es imposible el desarrollo económico. Además, sin cobertura jurídica -muy débil en España- la eficacia de la labor fronteriza de las FCSE es imposible. Es probable que con unas fronteras verdaderamente europeas eso también pueda cambiar y que así Melilla no se siga convirtiendo, vía invasión permitida, en una especie de sucursal de Marruecos.

La historia se repite

El partido político Ciudadanos, vía su eurodiputado José Ramón Bauzá, volvió a Melilla, ciudad de la que, tras la expulsión de Eduardo de Castro y la dimisión de casi todos sus miembros locales destacados, se había ido ya el partido. Confirmó Bauzá que De Castro “ya no pertenece a nuestra formación”, ya no es miembro de Ciudadanos, aunque la situación de un tránsfuga presidiendo la Ciudad no es nueva en Melilla. Ya se produjo a finales del siglo pasado, con la presidencia de Enrique Palacios, apoyado por sus entonces vicepresidentes, Juan Jose Imbroda y Mustafa Aberchán y de fondo el socialista Alberto Paz.


La historia, con algunos de los personajes colocados en distintos puestos, tiende a repetirse, o de aquellos vientos recogemos estas tempestades. ¿Vientos? Sí, como el pasar en España de 800.000 empleados públicos hace sesenta años y con 40 millones de habitantes, a tener/padecer/pagar en 2020 a 2,6 millones de funcionarios -tras de Grecia, el numero más alto de Europa, mucho más que Alemania, por ejemplo- para 47 millones de habitantes. Los números y porcentajes de empleados públicos respecto del total de la población melillense prefiero, por escandalosos, no citarlos.

Posdata

El turismo de calidad es, debería ser, una de las columnas del desarrollo económico melillense. Hay unanimidad sobre eso, aunque siempre cabe alguna excepción. El golf como atracción del turismo de calidad, es un axioma mundial. Todos los pueblos del mundo quisieran tener campos de golf y gestionarlos adecuadamente. Todos, menos parte del Gobierno de Melilla, ciudad que -pagado con fondos europeos- ya tiene un campo de golf, ahora pésimamente gestionado y con una vergonzosa encuesta encargada por un órgano público cuya idea, explicada a mi hace algún tiempo, es que el campo de golf se convierta en un criadero de borregos. Por eso, supongo, y avergonzados de su propia iniciativa y su repulsiva y antidemocrática encuesta, ya la han retirado de las redes sociales, pero la inevitable pregunta es si ese tipo de actividades destructivas están también incluidas en algún Plan oficial de la Ciudad.

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