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Carta del Editor: El Sahara, un problema más con nuestro “amigo”

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El Sahara es un problema, uno más de los muchos que hay en el mundo. Un problema que, de una manera directa, afecta a Melilla. Lo política exterior de Marruecos, que el monarca se reserva, está basada en la incorporación del Sahara -antes español- al reino marroquí.

La integración definitiva de un Sahara más o menos autónomo pero marroquí, sería vista en las actuales circunstancias, como una importante baza para el afianzamiento interno de Mohamed VI. Puede decirse que el Sahara está siendo utilizado por Marruecos como moneda de cambio por su apoyo a la posición norteamericana de erradicación del terrorismo islámico. A modo de conclusión: el conflicto del Sahara Occidental no ha estado hasta la fecha bien gestionado por la diplomacia internacional de las Naciones Unidas”. (Pasaje de “El conflicto del Sahara Occidental”, de Ignacio Fuente y Fernando Mariño).

La relación EEUU-Marruecos versus la relación Gobierno Norteamericano-Gobierno español actual, no favorece a España y desfavorece especialmente a Melilla y Ceuta. Antes -época de Aznar- nuestras relaciones con Estados Unidos eran oficialmente buenas. Ahora, etapa de Pedro Sánchez y gobierno español socialcomunista, las relaciones con el gobierno USA -aunque sea demócrata en vez de republicano- son mucho peores. A los norteamericanos, a cualquiera de sus gobiernos, les cuesta llegar a acuerdos con un gobierno que incluye a los comunistas, como es el caso español. Además, los gobiernos norteamericanos tienden a creer -en mi opinión erróneamente- que el régimen marroquí es garante de la lucha contra el islamismo radical y terrorista en el mundo, aunque quizás de lo que sí es partidario es del mantenimiento de un determinado régimen monárquico que mezcla religión y política. Pero lo que, en cualquier caso, sí resulta evidente es que Marruecos, su establishment, podría y debería ser, pero no es, un “amigo” de España y especialmente no lo es de Melilla y Ceuta, dos ciudades españolas, como no lo fue del Sahara español.

Tiempo de descuento en las elecciones de Melilla

“Por ello, Pedro Sánchez comenzará a soltar lastre, porque sabe mejor que nadie que ya estamos en tiempo de descuento para unas elecciones generales”, leí el viernes en la página 3 de nuestro periódico. Definía el artículo nuestra actual situación política como “un tiempo de descuento”, para llegar a las elecciones en el conjunto de España. Yo afirmo que en Melilla estamos ya inmersos, y cada vez de una manera más clara, en ese mismo tiempo de descuento político que terminará en mayo del próximo año, 2023, cuando -en Melilla no es posible el adelanto electoral- se celebren, sí o sí, las elecciones locales.

El actual Gobierno Eduardo de Castro-CpM-PSOE, trece diputados, mayoría exigua, será irreproducible, además de indeseable para cada una de las tres partes que ahora lo forman. Incluso es probable que alguno de los componentes de este Gobierno -quizás el PSOE de la recién reelegida Gloria Rojas- rompa el pacto gubernamental actual antes de las elecciones, para iniciar su campaña electoral en solitario, sin conexiones con CpM y su imagen de partido islámico. Por otra parte, Eduardo de Castro ya ha dejado entrever que se retirará de la política y de la vida laboral activa, y Mustafa Aberchán, el líder indiscutido de CpM, no se podrá presentar a las elecciones, debido a su condena, avalada por el Tribunal Supremo.

En los otros dos partidos con representación en la Asamblea de Melilla, PP y Vox, no se prevén, hoy, cambios de liderazgo: Juan José Imbroda parece que seguirá liderando el PP y Tasende también parece que lo hará con Vox. Uno, Imbroda, cree que el PP puede obtener mayoría absoluta en las elecciones de 2023. Otro, Tasende, espera que su partido supere los dos diputados que obtuvo en las elecciones de 2019. Si esto se produce -y no es desechable que se produzca- la mayoría absoluta, a la que Juanjo aspira, será muy difícil de conseguir, especialmente si se recuerda que el Partido Popular, con él como cabeza de lista, ya perdió la mayoría absoluta en el año 2015 -pasó de 13 a 12 diputados- y volvió a nos alcanzarla en las últimas elecciones locales, las de 2019, en las que el PP volvió a ganar, pero se quedó con solo 10 diputados y no pudo gobernar.

La incógnita de fondo de cara a las elecciones de mayo de 2023 es si CpM se va a mantener como el único partido melillense de corte local e islámico, o no. Despejar esa incógnita es, probablemente, el hecho fundamental de la errática política melillense.

Posdata

El jueves pasado hizo 25 años que el ex-alcalde Gonzalo Hernández, maestro, pidió su traslado desde Melilla a su natal Toledo, según recordaba nuestro periódico de ese día en la sección que dedicamos diariamente a lo más destacado que ocurrió en nuestra ciudad hace 25 y 30 años.

El hecho no hubiera pasado de la anécdota intrascendente si no recordáramos que el que fuera alcalde socialista de nuestra ciudad, que declaró y ejecutó un boicot absoluto a nuestro periódico, el único diario de Melilla, que perdió el juicio que le presentamos y la batalla contra la libertad de expresión que nos presentó y que, además, fue condenado e inhabilitado por otros delitos, prometió y aseguró, una y otra vez, que nuestro periódico mentía cuando asegurábamos que una vez que perdiera las elecciones y dejara de ser alcalde -como ocurrió- se iría de Melilla y volvería a su Toledo natal, que fue exactamente lo que, sin tardanza, hizo, tras vender la casa de maestros que consiguió.

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