CARLOS ECHEVERRÍA – Director del Observatorio de Ceuta y Melilla

Miguel Rivas

“El cambio entre el status quo anterior y la nada que hay ahora hace urgente que Melilla tenga otro modelo que transmita tranquilidad”

En una visita a Melilla para participar en un encuentro con las principales comunidades religiosas, Echeverría habla de los retos y oportunidades que afronta la ciudad autónoma en una entrevista concedida a MELILLA HOY

– ¿Cree usted que tras la última crisis con Marruecos en Ceuta y Melilla se ha conseguido que tanto el Estado como la Unión Europea tengan una mayor implicación en ambas ciudades?

– Indudablemente. Creo que la crisis generada por los pasos que ha dado Marruecos al menos ha permitido al Estado y a la sociedad contar con un ajuar de análisis y referencias para situarnos mejor en el escenario y para reflexionar mejor y con más argumentos sobre la necesidad de respuestas. Ha habido una cierta coincidencia en el tiempo. Creo que el Observatorio ha tenido una utilidad previa y durante la crisis.

– Desde el Observatorio se posicionan a favor de que se le exijan visados a marroquíes que vengan a Ceuta y Melilla, pero algunos temen de que esta medida pueda resultar perjudicial económicamente para ambas ciudades.

– Esto nos tiene que llevar más a un análisis de contexto. Lo lógico sería que la exención de visado desapareciera. Eso se puede plantear como una hipótesis porque, entre otras cosas, en otros tiempos ni siquiera se ha planteado nadie tal cosa porque era parte del status quo que funcionaba. Esa cuestión, al igual que la de la Unión Aduanera, lo que exige ante todo es que los verdaderos expertos en esas materias tan técnicas trabajen sobre ello. Que se analice antes y se vean cuáles son los pros y los contras, cuál es el marco jurídico en el que se hace… y en relación con la Unión Aduanera lo mismo.

– En un informe del Observatorio se pedía la aplicación de medidas urgentes para el desarrollo de ambas ciudades ¿Qué tipo de medidas son esas?

– Eso se tenía que haber hecho hace mucho tiempo, porque lamentablemente las dos ciudades han vivido nada más que dedicadas a la frontera sur. El status quo era el comercio atípico sacrificando las posibilidades y las potencialidades que dan las demás dimensiones de la ciudad. Y esa inercia seguía pesando. Ahora que Marruecos ha acabado con eso de momento, ahora es ya una obligación, y desde el Observatorio eso lo vemos como una oportunidad. Es el momento de reflexionar y actuar . Respecto a las posibilidades, los expertos son los que tienen que ver los pros y los contras, pero cualquiera de nosotros podemos pensar que esas pueden ser: el turismo, la dimensión tecnológica, economía digital, los puertos, vincular mejor a las ciudades con el resto de España, y hace falta más Estado volcado en la fiscalidad, en la logística, en las infraestructuras, en la sanidad, en la educación, etc. Porque eso va a permitir dinamizar al sector privado.

– ¿Defiende usted una mayor presencia de Frontex?

– De partida sí. Aunque España pueda permitirse el no contar con Frontex, creo que en términos simbólicos es muy importante tener una presencia de Frontex porque la visibilidad de la europeidad de este escenario queda más de manifiesto. Hay ciudadanos europeos a través de los funcionarios de Frontex que asumen que esto es la frontera exterior de la Unión Europea y creo que es bueno porque es una herramienta de la Unión Europea. Y probablemente esta sea una de las fronteras más difíciles de la Unión Europea, porque las dificultades son más sutiles pero igualmente peligrosas que la frontera de la Unión Europea con Rusia, porque estamos en la frontera económica más dramática del mundo y porque tenemos percepciones diferentes. Y esta no es una frontera que se pueda aguardar mucho tiempo con los medios limitados que tiene un Estado.

– ¿Tiene en ese sentido España una deuda histórica con ambas ciudades?

– Claro que hay un déficit de compromiso, pero no solo del Estado, sino de la propia sociedad. Y si ésta conoce poco Ceuta y Melilla y demás territorios del norte de África es culpa suya, pero no toda. Tiene que haber una política de Estado para que ese conocimiento y ese compromiso sean una realidad. No se quiere lo que no se conoce.

– ¿Qué valoración hace de las encuestas del CIS sobre la españolidad de Ceuta y Melilla y del polémico examen para traductor de árabe del Ministerio de Exteriores en el que definía a Melilla como «ciudad bajo control de España»?

– Esas cuestiones son inadmisibles. Precisamente el Observatorio tiene como una de sus misiones principales hacer pedagogía entre nosotros, porque lamentablemente es necesario hacerlo. Ha habido dejadez, abandono, confusión, y eso no se lo puede permitir un Estado serio con ciudadanos responsables. Es escandaloso, pero nunca es tarde para corregirlos porque ahí lo que se refleja es una debilidad estructural y no contribuyen al reforzamiento del Estado y asegurar estos territorios españoles al otro lado del Estrecho pero que son tan españoles como Galicia o el País Vasco.

– ¿Se le acaban las oportunidades a Ceuta y Melilla si no se producen esas reformas?

– El concepto de urgencia es importante que lo pongamos sobre la mesa. Ese cambio que ha habido entre el status quo anterior y la nada que existe ahora hace urgente que Melilla tenga un nuevo modelo, que transmita tranquilidad a los ciudadanos y que éstos, tranquilos gracias a las políticas públicas de España y la Unión Europea, vayan explorando todas estas posibilidades. No nos podemos dormir, porque ahora es un momento de dificultad. Muchos han perdido con esta situación a lo que se añade los efectos negativos de la pandemia. Tanto para Ceuta como para Melilla la urgencia es un término central para el mensaje que tenemos que transmitir.

“Defender la españolidad es una labor de Estado con todos sus instrumentos y de la sociedad cerrando filas”

– ¿Son suficientes las declaraciones de firmeza para defender la españolidad de los territorios?

– Es una cadena de políticas que demuestran que efectivamente crees en la españolidad de los territorios porque te vuelcas en ellos. Eso son políticas públicas, es una labor del Estado con todos sus instrumentos y de la sociedad cerrando filas con estos rincones de España.

“Es un privilegio para España tener rincones donde esa multiculturalidad es una realidad y no un término demagógico”

– Aparte de la españolidad, en el informe que acabo de mencionar destaca también la multiculturalidad de la Ciudad, la cual puede ser una fortaleza.

– Es un privilegio para España tener rincones donde esa multiculturalidad es una realidad y no un término demagógico. Hay un espacio que en términos de carga histórica es el escenario, y el segundo es el factor humano, en esas personas que representan a sus comunidades y que van a transmitir de la mano de personas que pertenecen a culturas y religiones distintas un sentimiento de españolidad que va a venir muy bien porque en nuestro país ese sentimiento de españolidad lamentablemente se ha ido debilitando en algunas latitudes. Creo que esto es un reconstituyente. Tener que venir a Melilla a captar ese mensaje tiene su importancia y es bueno diseminarlo.

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