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Balones fuera y usos políticos

La misión de la delegada es defender a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, pero no intentar ponerlas en contra de sus adversarios políticos ni, por supuesto, utilizarlas políticamente No es ningún secreto que Melilla tiene un problema grave con los menores extranjeros no acompañados. Llevamos años con este fenómeno migratorio protagonizado por niños y jóvenes, del que se habla prácticamente a diario en las conversaciones de los melillenses, en las comparecencias de los políticos, tengan o no responsabilidades públicas, en los medios de comunicación. Entidades, ONG y organismos han mostrado su preocupación, en menor o mayor medida, con visión oportunista de por medio o con voluntad real de remediar un problema que se desborda, como ya hemos apuntado tantas veces en estas líneas. Y que se nos va de las manos no ya solo por los niños que viven voluntariamente en las calles, sino también porque cada vez son más los que viven en los centros de acogida, que tienen unas limitaciones, como todo.
Que Sabrina Moh diga que por las críticas que escucha a la Ciudad Autónoma parece como si este problema existiera desde que ella es la delegada del Gobierno está fuera de lugar. No es verdad que el problema de los menores haya estado silenciado hasta que el PSOE entró al Gobierno, ni tampoco al margen de exigencias al Estado realizadas desde Melilla. La Ciudad Autónoma ha intentado en todos estos años diferentes medidas, como que el Gobierno impulse reformas legislativas o que se repartan los menores por la geografía nacional. El propio Defensor del Pueblo lo dijo hace escasas dos semanas en la misma silla donde comparece la delegada cuando visitó nuestra ciudad y dijo que él mismo había intentado mediar el año pasado a petición de la Ciudad Autónoma, logrando únicamente que el Gobierno destinara más dinero para la atención a los menores porque el hecho de no ser comunidad autónoma le impide derivar los menores a otras.
La delegada del Gobierno no acierta poniéndose a la defensiva cuando se le plantea el problema de los menores, donde ella también tiene parte de responsabilidad aunque las competencias de la tutela sean de la Ciudad Autónoma. Todos sabemos que el problema para Melilla respecto a los menores extranjeros no acompañados empieza en la frontera, que compete a la Delegación del Gobierno. Por eso el Gobierno también debe implicarse en las consecuencias que conlleva después la entrada de esos menores, irregular o no, más allá de costear una pequeña parte de la atención a esos menores. Resulta paradójico que Sabrina Moh inste al consejero de Bienestar Social a que no escurra el bulto y ella esté haciendo lo mismo. Y sobre todo, es un fallo garrafal de la delegada del Gobierno utilizar políticamente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado como ha hecho en este caso con el jefe superior de Policía. Lo ha hecho dos veces en menos de una semana, la primera el pasado viernes, cuando le instó a contestar públicamente junto a ella sobre el problema y emitió después una nota de prensa titulada «El Jefe superior de Policía desmiente a Ventura», pese a que el máximo responsable policial no mencionó en ningún momento al consejero y se limitó a hablar del trabajo que hacen en el cuerpo que dirige sobre este problema, sin aportar datos porque no los tenía delante. La segunda, este miércoles, cuando Moh, nuevamente preguntada por los periodistas sobre los menores, acusó al consejero de estar desacreditando a la Policía.
La Policía, como la Guardia Civil, debe quedar al margen de batallas políticas. La misión de la delegada es defender a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, pero no intentar ponerlas en contra de sus adversarios políticos ni, por supuesto, utilizarlas políticamente. Probablemente haya sido un error fruto de la inexperiencia, lleva un mes en el cargo y nadie nace aprendido. Quizá Moh haya intentado emular al Gobierno local cuando éste se escuda también en los trabajadores de la Ciudad Autónoma si recibe críticas de la oposición por cualquier gestión, lo cual también es un error, además de una mala y manida táctica para no asumir la culpa.
Pero si de verdad a la delegada del Gobierno le preocupa su ciudad, que empiece a trabajar en el tema de los menores porque también tiene responsabilidades, aquí en Melilla intentando que no sigan entrando y que los que están en la calle no causen alarma social, y en Madrid reclamando a los ministros de Pedro Sánchez que ayuden a una ciudad que está al límite con este problema.

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